¿SIN NOTICIAS DE DIOS?

EL ES LA NOTICIA ...

Se me ocurre hoy, un día cualquiera de diciembre, volver a dar gracias a Dios por haber tenido la oportunidad de conocerlo, por haber tenido noticias suyas.

E estas fechas en las que se están gastando millones en hacer publicidad para promocionar una frase que sirve de título a una película: "sin noticias de Dios", a mi sólo se me viene a la mente decir que no es verdad, que si hay noticias de Dios y que además son recientes y frescas ...

Hoy mismo he tenido una gran noticia suya, a través de un muchacho, que he conocido por la fortuna que me supone colaborar en la pastoral de enfermos de nuestra Parroquia de Santiago. Quiero decir que por un momento he sentido la sensación de una paz infinita y estupenda, que debe ser aquella de la que disfrutan los que se saben hijos de Dios, los que le han dicho que sí, que quieren escuchar sus noticias. En cada calle, en cada una, si hay niños, ancianos, adultos, predilectos de Dios porque padecen alguna enfermedad, llenos de noticias, esperando que alguien vaya a escucharlas.

No es que no haya noticias de Dios sino que lo que ocurre es que no queremos tener noticias suyas, porque si tuviéramos al mismo Dios, de carne y hueso a nuestro lado conversando y dándonos pautas de lo que debemos hacer en cada minuto, tendríamos que darle nuestra libertad, y eso si es seguro que no lo queremos hacer. En un momento determinado tener noticias suya o no nos da igual, pero darle nuestra libertad, eso si que no. Y nos olvidamos que fue Él el que nos hizo libres y que libres es como nos quiere. No nos impone nada, ni siquiera el tener noticias suyas.

A.O. (18-12-01)