MAMACHA COCHARCAS
La imagen de la Virgen de Cocharcas llegó a este lugar de la ribera del río Pampas, en el límite de los departamentos de Apurímac y Ayacucho, (actual Diócesis de Abancay) hace cuatro siglos, en 1598, traída por Sebastián Quimichi, natural del lugar.
En el Santuario se guarda un documento que relata detalles de esta bonita historia: Sebastián Quimichi de 23 años, padecía una grave dolencia en su mano izquierda que le imposibilitaba para casi todo trabajo. Un día oyó relatar los favores y curaciones que se obraban por intercesión de la Virgen de Copacabana-Bolivia y decidió acudir a Ella en peregrinación, movido de un gran amor y confianza en Nuestra Madre, para pedirle que también a él la hiciera el favor de su curación.
La Virgen le escuchó y Quimichi fue curado milagrosamente de su mano. En prueba de agradecimiento, determinó obtener una copia de su imagen y traerla hasta su pueblo natal de Cocharcas, para que también fuese venerada y querida. Para costear la nueva imagen era preciso limosnear y para ello necesitaba la licencia del Sr. Obispo de ese territorio que era D. Alonsa Ramírez y tenía su sede en La Plata, cerca de Buenos Aires y hasta allí se fue. Tuvo que superar fuertes recelos y sospechas acerca del destino que pensaba dar a las limosnas. Finalmente su sencillez y bondad fueron convincentes y obtuvo la autorización.
Regresó Sebastián desde La Plata hasta Copacabana y logró reunir el dinero suficiente para la imagen; graves dificultades hicieron necesario un nuevo viaje desde Copacabana a La Plata para conseguir del Sr. Obispo ratificación de sus permisos.
De vuelta a Copacabana, pudo recoger la réplica de la imagen y partir con ella a cuestas hacia Cocharcas.
Al paso por las localidades de Juli, de Urcos, Cuzco y de otras menores poblaciones, la imagen fue saludada y venerada con cánticos y oraciones.
Después de varios meses de viaje desde Copacabana-Bolivia, la imagen llegó a Cocharcas donde hubo gran festejo y alegría. Los pobladores iniciaron la construcción del Santuario, que demoró 25 años. Todo él está construido con piedra, labrada en su fachada, con dos torres ventanales de alabastro y cúpula de mampostería, cubierta de azulejos. Sorprende al visitante la imponente grandeza de esta construcción, que reúne en torno suyo a los centenares de habitantes del pueblo de Cocharcas. Desde la misma entraña de los Andes, Nuestra Señora de Cocharcas extiende su influjo maternal y sus favores espirituales y materiales; a Ella acuden con filial piedad mariana millares de peregrinos de diversos y lejanos lugares del sur andino, cada ocho de septiembre.