Queridos amigos de la Parroquia de Santiago
Mi padre sigue en el seguro del Cuzco, los médicos han detectado Cirrosis, ahora hay que esperar lo que Dios quiera, mientras tanto esto me tiene mortificado. Yo estoy en la parroquia muchas veces esperando el teléfono que cualquier día puede ser. Gracias por encomendar.
 
Bueno de momento vamos concretizando por aquí algunas labores que ustedes creo que pueden hacer el próximo año mientras estén por aquí, por los Andes del Perú profundo.
 
Pondremos como título "MISIÓN EN LOS ANDES"
  • Se necesita algún médico que sepan de odontología, para  que haga su labor por la zona que hay muchos dientes picados.
  • Se necesita, alguien que entienda de la vista, de lombrices en el estómago... en definitiva alguien que entienda de medicina general.
  • Por aquí hay algunas comunidades que no tienen ni capilla donde puedan asistir a Misa; a las de algunas comunidades les falta el techo.
  • Muchas comunidades no tienes baños, se pueden hacer letrinas, con cuatro calaminas y un techo, harían falta voluntarios para realizar estos trabajos.
  • Necesitamos algunas profesoras que pueden enseñar algo de higiene y dar clases de ortografía que nos hace mucha falta y matemáticas. Enseñar a muchas mujercitas del campo como tratar a sus hijos mejor.
  • En la parroquia solo ya hay mucho por hacer desde los jardines y la cochera y llegar a muchos ancianos y niños que nos necesitan.
  • Por lo que ve hay trabajo y más, para darnos un paseo por Cuzco y Machupicchu.
Ya he encontrado la forma de hacer llegar todas las cosas que pudieran mandar, solo hay que ponerse en contacto con los Jesuitas de Madrid y ellos pueden hacernos llegar por barco hasta Lima y ellos mismos lo sacan y nos comunican el gasto es mínimo cuando son donativos para la gente de extrema pobreza del Perú y no para lucro personal o negocio este último punto hay que remarcarlo bien este es el alcance que me dio el Señor Obispo. Mas adelante los comunicaré mejor.
Recibe un fuerte abrazo. Los quiero mucho a todos y ya bajé los cinco kilos, que pena, tenían razón.  
 
P. Jorge