| PARA REZAR
POR LAS MAÑANAS, solos o con tus hijos |
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Te doy gracias, Dios mío, por haberme
creado, redimido, hecho cristiano y conservado la vida. Te ofrezco
mis pensamientos, palabras y obras de este día. No permitas que te
ofenda y dame fortaleza para huir de las ocasiones de pecar. Haz que
crezca mi amor hacia Ti y hacia los demás. |
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PARA REZAR EN CUALQUIER OCASIÓN |
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Oh Dios, que unes los corazones de tus
fieles en un mismo deseo, inspira a tu pueblo el amor a tus
preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las
vicisitudes de este mundo, nuestros corazones estén firmes en la
verdadera alegría.
(Or. domingo 23 TO) |
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Oración
por las vocaciones |
Haznos dignos, Señor |
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Padre
santo: fuente perenne de la existencia
y
del amor,
que
en el hombre viviente muestras
el
esplendor de tu gloria,
y
pones en su corazón la simiente de tu llamada,
haz
que, ninguno, por negligencia nuestra,
ignore
este don o lo pierda,
sino
que todos con plena generosidad,
puedan
caminar hacia la realización de tu Amor.
Señor
Jesús,
que
en tu peregrinar por los caminos de Palestina,
has
elegido y llamado a tus apóstoles y
les
has confiado la tarea de predicar el Evangelio, apacentar a los
fieles
y
celebrar el culto divino,
haz
que hoy no falten a tu Iglesia
numerosos
y santos Sacerdotes, que lleven a todos
los
frutos de tu muerte y de tu resurrección.
Espíritu
Santo: que santificas a la Iglesia
con
la constante dádiva de tus dones,
introduce
en el corazón de los llamados
a
la vida consagrada una íntima y fuerte pasión por el Reino,
para
que con un sí generoso e incondicional,
pongan
su existencia al servicio del Evangelio.
Virgen
Santísima, que sin dudar
te
ofreciste al Omnipotente
para
la actuación de su designio de salvación,
infunde
confianza en el corazón de los jóvenes
para
que haya siempre pastores celosos,
que
guíen al pueblo cristiano por el camino de la vida,
y
almas consagradas que sepan testimoniar
en
la castidad, en la pobreza y en la obediencia,
la
presencia liberadora de tu Hijo resucitado.
Amén.
Juan Pablo II |
Haznos dignos, Señor,
de servir en todo el mundo a nuestros
semejantes
que mueren de miseria y de hambre.
Dales hoy, por medio de nuestras manos,
el pan cotidiano y dales alegría y paz
a través de nuestro amor inteligente.
Tenemos que dar hasta que duela.
El amor, para que sea auténtico, tiene que
costar.
A Jesús le costó mucho amar.
Hasta a Dios Padre le costó amar.
Tuvo que dar algo muy importante para Él:
su único Hijo.
No me gusta que den de lo que les sobra,
sino de lo que les hace falta.
Y también les digo:
nunca tengan temor de dar,
pero no de lo que les sobra: den hasta que
les duela.
Teresa de Calcuta
OTRA ORACIÓN DE LA MADRE
TERESA:
Abre nuestros ojos, Señor, para que podamos
verte a ti en nuestros hermanos y hermanas. Abre nuestros oídos,
Señor, para que podamos oír las invocaciones de quien tiene hambre,
frío, miedo, y de quién está oprimido. Abre nuestro corazón, Señor
para que aprendamos a amarnos los unos a los otros como tú nos amas.
Danos otra vez tu Espíritu, Señor, para que nos volvamos un sólo
corazón y una sola alma en tu nombre Amén.
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DIOS
Y TU |
BUENOS DÍAS SEÑOR JESÚS
(Oración para comenzar el día) |
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Sólo
Dios puede crear,
pero
tú puedes valorar lo que Él creó.
Sólo
Dios puede dar vida,
pero
tú puedes transmitirla y entregarla.
Sólo
Dios puede dar la fe,
pero
tú puedes dar tu testimonio.
Sólo
Dios puede infundir esperanza,
pero
tú puedes restituir la confianza del hermano.
Sólo
Dios puede dar la fuerza,
pero
tú puedes apoyar al que está desanimado.
Sólo
Dios puede dar amor,
pero
Tú puedes enseñar a amar.
Sólo
Dios puede dar alegría,
pero
tú puedes indicarla a otros.
Sólo
Dios es luz,
pero
tú puedes hacerla brillar en el mundo.
Sólo
Dios es la vida,
pero
tú puedes distribuir la alegría a los demás.
Sólo
Dios puede hacer lo imposible,
pero
tú puedes hacer lo que es posible.
Sólo
Dios puede hacer germinar la simiente del bien,
pero
tú puedes plantarla en el corazón humano.
Sólo
Dios se basta a sí mismo,
pero
Él prefirió contar contigo.
¡Jesús
te necesita!
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Señor Jesús: Me cuesta comenzar este día
porque sé que es una nueva tarea, un nuevo compromiso, un nuevo
esfuerzo. Porque te amo, quiero comenzar este día con entusiasmo,
con alegría, en mi propia persona. Gracias, Señor Jesús, por este
nuevo empezar.
Gracias, Señor Jesús, por tu presencia, tu amor y compañía en este
caminar de mi existencia. Quiero sembrar paz, solidaridad y amor
entre mis hermanos. Que cuantos se me allegan, ninguno deje de
escucharme algo que pueda serle útil. Que ninguno note debilitada su
fe en sí mismo. Que ninguno se retire sin alivio en sus dolores y
dificultades. Déjame sentir tu honda paz, presente en cada
experiencia, en la armonía de vivir.
Guárdame de palabras ociosas y vanas fantasías. Calma la carrera de
mi mente para que mis pensamientos tengan claridad y la luz de tu
Santo Espíritu me ilumine en cada instante de este día. Bien sé
Señor que esta tarea la comienzan cada día muchos hermanos de
cualquier punto de la tierra y eso me alienta y empuja. También te
pido por ellos y con ellos te digo: ¡BUENOS DIAS SEÑOR!
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A Ti, oh Dios, te
alabamos (Te Deum) |
Consagración del Catequista |
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A Ti, oh Dios, te alabamos,
a Ti, Señor, te reconocemos.
A Ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A Ti te ensalza
el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A Ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra,
te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana
sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino del cielo.
Tú te sientas a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.
Creemos que un día
has de venir como juez.
Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros,
como lo esperamos de Ti.
En Ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre.
|
Señor Jesús, aquí frente a ti, modelo y
ejemplo de catequista, queremos poner en tus manos, toda nuestra
vida, nuestras ilusiones, nuestras esperanzas y nuestros sueños.
Queremos dejar en tus manos de Amigo los
temores que asoman en nuestro corazón, cuando miramos con
incertidumbre el futuro; pedirte que nos sostengas cuando nos
desanimemos o cuando tengamos dificultades.
Pero aún, en medio de las inseguridades,
queremos más que nunca manifestarte nuestra fe: Creemos que eres el
Hijo de Dios hecho hombre para nuestra salvación, nacido en Belén, y
hecho en todo semejante a nosotros menos en el pecado.
Afirmar que el hombre sólo puede vivir y
ser feliz siguiendo el plan y el sueño de Dios. Expresarte que
estamos dispuestos a entregar nuestras vidas, siendo tus amigos
porque eso sí vale la pena.
Y pedir, de una manera especial, tu
ayuda para que nos hagas vivir de tal manera, que nuestro Padre del
Cielo, se sienta honrado al mirar nuestras vidas.
de San Francisco
Donde hay
odio, ponga yo amor.
Donde hay ofensa, ponga yo perdón.
Donde hay discordia, ponga yo unión.
Donde hay error, ponga yo verdad.
Donde hay duda, ponga yo fe.
Donde hay desesperación, ponga yo esperanza.
Donde hay tinieblas, ponga yo luz.
Donde hay tristeza, ponga yo alegría.
Oh
Maestro! Haced que yo no busque tanto: ser consolado, como consolar; ser
comprendido, como comprender; ser amado, como amar.
Porque:
dando, se recibe; olvidándose, se encuentra; perdonando, se alcanza perdón,
y muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.
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Oración de
San Agustín
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ORACIÓN POR LA VIDA |
Señor
Jesús, que me conozca a mi
y que te conozca a Ti,
Que no desee otra cosa sino a Ti.
Que me odie a mí y te ame a Ti.
Y que todo lo haga siempre por Ti.
Que me humille y que te exalte a Ti.
Que no piense nada más que en Ti.
Que me mortifique, para vivir en Ti.
Y que acepte todo como venido de Ti.
Que renuncie a lo mío y te siga sólo a Ti.
Que siempre escoja seguirte a Ti.
Que huya de mí y me refugie en Ti.
Y que merezca ser protegido por Ti.
Que me tema a mí y tema ofenderte a Ti.
Que sea contado entre los elegidos por Ti.
Que desconfíe de mí
y ponga toda mi confianza en Ti.
Y que obedezca a otros por amor a Ti.
Que a nada dé importancia sino tan sólo a Ti.
Que quiera ser pobre por amor a Ti.
Mírame, para que sólo te ame a Ti.
Llámame, para que sólo te busque a Ti.
Y concédeme la gracia
de gozar para siempre de Ti. Amén. |
Señor, Dios Todopoderoso y Creador nuestro,
nos reunimos hoy en torno tuyo para celebrar nuestra existencia y
alegrarnos por el don de la vida. Enséñanos a comprender cada vez
mas profusamente, que toda vida humana es sagrada, tanto la del
pequeño en el vientre de su madre, como la del enfermo desahuciado ;
la del niño lisiado o anormal, como la del adulto incapacitado; la
del vecino, como la del hombre distante y lejano. Recuérdanos, Padre
Celestial, que independientemente de la edad, raza, color o credo,
cada persona ha sido creada a tu imagen y semejanza, y ha sido
redimida por Cristo. Esto los hace inapreciables ante tu mirada.
Enséñanos a ver a los demás a través de tus ojos para poder venerar,
preservar y sostener el don de la vida en ellos, y emplear con mayor
fidelidad la nuestra en tu servicio. Te lo pedimos por Cristo,
nuestro Señor. |
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Oración
de fin y principio de año |
Oración de la Mañana |
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Señor, Dios, dueño del
tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el
mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año
quiero darte gracias
por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las
flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto
fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo
que pude realizar y las cosas que pasaron
por mis manos y lo que con ellas pude
construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé,
las amistades nuevas y los antiguos amores,
los más cercanos a mí y los que estén más lejos,
los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo, el
dolor y la alegría.
Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal
hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando
y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año
y detengo mi vida ante el nuevo calendario
aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si
llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad
llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y
paz.
Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios
a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se
llene sólo de bendiciones y las derrame a mi
paso.
Cólmame de bondad y de alegría para que,
cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí
encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén
(Any Ariet)
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En el silencio de este día que nace,
vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza.
Hoy quiero mirar el mundo con los ojos llenos de amor,
ser paciente, comprensivo, dulce y prudente.
Ver por encima de las apariencias,
como Tú mismo nos ves,
para poder así apreciar la bondad
que hay en todos los hombres.
Cierra mis oídos a toda murmuración,
guarda mi lengua de toda maldad,
que sólo los pensamientos que bendigan
permanezcan en mi espíritu,
que sea benévolo y alegre,
que todos los que se acerquen a mí
sientan su presencia.
Revísteme de Ti, Señor,
y que a lo largo de este día yo te refleje.
Amén.
(Tomada del Devociones.org)
Gracias, Señor, porque el amor de mis amigos me hace sentir más humano, más
comprometido.
Mi amistad por ellos es un intercambio de ideas, de palabras, de silencios
llenos de vida.
Es dejar que tu luz penetre nuestras vidas y bajo esa luz, comprobar
gozosamente que juntos buscamos la verdad, que juntos iluminamos nuestras
existencias y las de nuestros hermanos.
Señor, que cada vez seamos más amigos, que nuestra amistad sea cada vez más
fuerte y más hermosa y que cada uno, al reflejarnos en el alma del otro,
encontremos el camino de lo eterno.
Amén. |
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Consagración de la Madre Teresa de Calcuta, en favor de los más
necesitados. |
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Abre nuestros
ojos, Señor, para que podamos verte a ti
en nuestros hermanos y hermanas.
Abre nuestros
oídos, Señor,
para que podamos oír las invocaciones de
quien tiene hambre, frío, miedo,
y de quién está oprimido.
Abre nuestro
corazón, Señor
para que aprendamos a amarnos los unos a
los otros
como tú nos amas.
Danos otra
vez tu Espíritu, Señor, para que nos volvamos un sólo corazón y
una sola alma en tu nombre Amén.
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ORACIÓN DEL
NAVEGANTE DE INTERNET |
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Señor Jesús,
Tu voz calma las aguas en el mar de Galilea. Regálame tu voz, regálame tu acento
y guíame a través del mar del nuevo milenio, este mar inmenso que todos llamamos
Internet.
Frente a esta pantalla desfilan los dolores y las esperanzas, los gozos y las
angustias de millones y millones de mis hermanos. Las noticias, las empresas,
las conversaciones y los correos son otras tantas puertas que me acercan a las
historias y los corazones de tus hijos, aquellos por los que tú, Jesucristo,
rogaste con lágrimas en Getsemaní y con tus llagas y sangre en el Calvario.
Señor, Internet es una ventana a la humanidad, quizá la ventana más grande que
hemos tenido jamás. Dame tus ojos para descubrir detrás de cada rostro que llega
a mi ventana ese drama grande o pequeño que vivimos los hombres y las mujeres
del tercer milenio cristiano.
Señor, yo te pido que seas tú mi gran portal; condúceme a los lugares, páginas,
chats y correos que puedan hacerme bien y donde yo pueda hacer el bien. Dame
sabiduría y fuerza de voluntad para evitar lo que pueda lastimar la gracia en mi
alma o donde yo pueda hacer daño o dejar de hacer bien a mis hermanos.
¡Cristo, Palabra del Padre! Cristo, tú eres el mensaje que esperamos; tú eres la
imagen que necesitamos; porque en ti Dios Padre ha mostrado la verdad de su amor
y de su gloria. Por eso te ruego, te clamo: llena con la noticia del Evangelio
estas conexiones. Saluda desde aquí a tus jóvenes y niños; da un abrazo de amor
a quienes se sienten solos; orienta con piedad a quienes pueden naufragar en
estas aguas; únenos más allá del torrente de bits en un torrente de gratitud,
oración y alabanza.
Jesús, amor de nuestras almas, gracias por oír la plegaria que juntos te
ofrecemos. Junto a María, la Virgen y Madre del Cenáculo, somos un solo corazón
en tu Iglesia, para implorar la gracia divina que nos hará testigos de la
potencia y la belleza de tu Pascua.
¡A ti la gloria y la alabanza por los siglos! Amén.
Fr. Nelson Medina, O.P. |
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Algunas
Jaculatorias del Beato Josemaría Escrivá |
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-¡Dulce Corazón de Jesús,
sed mi amor! -¡Dulce Corazón de María, sed mi salvación!
-Tuyo soy, para ti nací,
¿qué quieres Jesús de mí? Jesús te amo.
-Gloria al Padre, Gloria al
Hijo, Gloria al Espíritu Santo. Gloria a Santa María y también a San
José. Gracias a los Ángeles que te hacen la corte.
-Señor, me abandono en ti,
confío en ti, descanso en ti. -Creo en Dios Padre, creo en Dios
Hijo, creo en Dios Espíritu Santo. Espero en Dios Padre, espero en
Dios Hijo, espero en Dios Espíritu Santo. Amo a Dios Padre, amo a
Dios Hijo, amo a Dios Espíritu Santo.
-San José, Nuestro Padre y
Señor, bendice a todos los hijos de la Santa Iglesia de Dios.
-Ave María purísima, sin
pecado concebida.
-Bendita sea la Madre que
te trajo al mundo
-Señor, yo quiero ser a tu
lado como un borriquito, pero Tú me has cogido por el ronzal, y me
llevaste adelante, y me recibirás en tu gloria.
-Creo más que si te viera
con mis ojos, más que si te escuchara con mis oídos, más que si te
tocara con mis manos.
-¡Dios mío!, que odie el
pecado y me una a Ti, abrazándome a la Santa Cruz, para cumplir a mi
vez tu Voluntad amabilísima..., desnudo de todo afecto terreno, sin
más miras que tu gloria..., generosamente, no reservándome nada,
ofreciéndome contigo en perfecto holocausto.
-¡Ven, oh Santo Espíritu!:
ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi
corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad.. He
oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo:
después..., mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana
me falte. ¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de
entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo
que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero
cuando quieras.... |
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