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PARA LA ORACIÓN Y LA REFLEXIÓN ...

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PARA LA ORACION

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"Se necesitan heraldos del Evangelio expertos en humanidad, que conozcan el fondo del corazón del hombre de hoy, participen de sus gozos y esperanzas, de sus angustias y tristezas, y al mismo tiempo sean contemplativos, enamorados de Dios. Para esto se necesitan nuevos santos. Debemos suplicar al Señor que aumente el espíritu de santidad en la Iglesia y nos mande santos para evangelizar el mundo de hoy" (JUAN PABLO II, Discurso, 11-X-1985)

 

ORACIÓN DE LA LITURGIA DEL DOMINGO

Domingo de 23 del Tiempo Ordinario

Señor, tu que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de padre y haz que cuantos creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna.

TEMAS DE MEDITACIÓN

Secretos sencillos para conseguir la felicidad

LA VIRTUD DE LA TEMPLANZA
AMOR CON OBRAS
EL AMOR DE DIOS
EL CAMINO DE LAS BIENAVENTURANZAS
LA ALEGRÍA
Decálogo sobre la paz
También hoy existe la persecución
EL PERDÓN DE NUESTRAS OFENSAS
PAZ EN LA CONTRADICCIÓN
CON SENTIDO CATÓLICO, UNIVERSAL
AMAR EL PROPIO TRABAJO PROFESIONAL
LLAMADOS AL BANQUETE DE BODAS
EL AMOR Y LA CRUZ
LOS LAICOS Y LA MISIÓN DE LA IGLESIA
LA MOTA EN EL OJO AJENO
HUMILDAD  
CONFESAR LOS PECADOS
EL VALOR INFINITO DE LA MISA
ALABANZAS DE LA MADRE DE DIOS
ESTAD SIEMPRE ALEGRES EN EL SEÑOR
Encontramos al Buen Pastor en la dirección espiritual

TESTIGOS DE CRISTO EN EL NUEVO MILENIO

UN CRISTIANISMO SIN COMPONENDAS PARA INCENDIAR EL MUNDO

HACER UN MUNDO MÁS JUSTO

ORACIÓN Y APOSTOLADO
PARA REZAR POR LAS MAÑANAS, solos o con tus hijos
Te doy gracias, Dios mío, por haberme creado, redimido, hecho cristiano y conservado la vida. Te ofrezco mis pensamientos, palabras y obras de este día. No permitas que te ofenda y dame fortaleza para huir de las ocasiones de pecar. Haz que crezca mi amor hacia Ti y hacia los demás.
PARA REZAR EN CUALQUIER OCASIÓN
Oh Dios, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo, inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes de este mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría.

(Or. domingo 23 TO)

Oración por las vocaciones Haznos dignos, Señor

Padre santo: fuente perenne de la existencia

y del amor,

que en el hombre viviente muestras

el esplendor de tu gloria,

y pones en su corazón la simiente de tu llamada,

 haz que, ninguno, por negligencia nuestra,

 ignore este don o lo pierda,

sino que todos con plena generosidad,

 puedan caminar hacia la realización de tu Amor.

 

Señor Jesús,

que en tu peregrinar por los caminos de Palestina,

has elegido y llamado a tus apóstoles y

les has confiado la tarea de predicar el Evangelio, apacentar a los fieles

y celebrar el culto divino,

haz que hoy no falten a tu Iglesia

numerosos y santos Sacerdotes, que lleven a todos

los frutos de tu muerte y de tu resurrección.

 

Espíritu Santo: que santificas a la Iglesia

con la constante dádiva de tus dones,

introduce en el corazón de los llamados

a la vida consagrada una íntima y fuerte pasión por el Reino,

para que con un sí generoso e incondicional,

pongan su existencia al servicio del Evangelio.

 

Virgen Santísima, que sin dudar

te ofreciste al Omnipotente

para la actuación de su designio de salvación,

infunde confianza en el corazón de los jóvenes

para que haya siempre pastores celosos,

que guíen al pueblo cristiano por el camino de la vida,

y almas consagradas que sepan testimoniar

en la castidad, en la pobreza y en la obediencia,

la presencia liberadora de tu Hijo resucitado.

 

Amén.

 

Juan Pablo II

Haznos dignos, Señor,

de servir en todo el mundo a nuestros semejantes

que mueren de miseria y de hambre.

Dales hoy, por medio de nuestras manos,

el pan cotidiano y dales alegría y paz

a través de nuestro amor inteligente.

 

Tenemos que dar hasta que duela.

El amor, para que sea auténtico, tiene que costar.

A Jesús le costó mucho amar.

Hasta a Dios Padre le costó amar.

Tuvo que dar algo muy importante para Él:

su único Hijo.

 

No me gusta que den de lo que les sobra,

sino de lo que les hace falta.

Y también les digo:

nunca tengan temor de dar,

pero no de lo que les sobra: den hasta que les duela.

 

Teresa de Calcuta

 

OTRA ORACIÓN DE LA MADRE TERESA:

 

Abre nuestros ojos, Señor, para que podamos verte a ti en nuestros hermanos y hermanas. Abre nuestros oídos, Señor, para que podamos oír las invocaciones de quien tiene hambre, frío, miedo, y de quién está oprimido. Abre nuestro corazón, Señor para que aprendamos a amarnos los unos a los otros como tú nos amas. Danos otra vez tu Espíritu, Señor, para que nos volvamos un sólo corazón y una sola alma en tu nombre Amén.

 

DIOS Y TU BUENOS DÍAS SEÑOR JESÚS (Oración para comenzar el día)

Sólo Dios puede crear,

pero tú puedes valorar lo que Él creó.

Sólo Dios puede dar vida,

pero tú puedes transmitirla y entregarla.

Sólo Dios puede dar la fe,

pero tú puedes dar tu testimonio.

Sólo Dios puede infundir esperanza,

pero tú puedes restituir la confianza del hermano.

Sólo Dios puede dar la fuerza,

pero tú puedes apoyar al que está desanimado.

Sólo Dios puede dar amor,

pero Tú puedes enseñar a amar.

Sólo Dios puede dar alegría,

pero tú puedes indicarla a otros.

Sólo Dios es luz,

pero tú puedes hacerla brillar en el mundo.

Sólo Dios es la vida,

pero tú puedes distribuir la alegría a los demás.

Sólo Dios puede hacer lo imposible,

pero tú puedes hacer lo que es posible.

Sólo Dios puede hacer germinar la simiente del bien,

pero tú puedes plantarla en el corazón humano.

Sólo Dios se basta a sí mismo,

pero Él prefirió contar contigo.

¡Jesús te necesita!

 

Señor Jesús: Me cuesta comenzar este día porque sé que es una nueva tarea, un nuevo compromiso, un nuevo esfuerzo. Porque te amo, quiero comenzar este día con entusiasmo, con alegría, en mi propia persona. Gracias, Señor Jesús, por este nuevo empezar.

Gracias, Señor Jesús, por tu presencia, tu amor y compañía en este caminar de mi existencia. Quiero sembrar paz, solidaridad y amor entre mis hermanos. Que cuantos se me allegan, ninguno deje de escucharme algo que pueda serle útil. Que ninguno note debilitada su fe en sí mismo. Que ninguno se retire sin alivio en sus dolores y dificultades. Déjame sentir tu honda paz, presente en cada experiencia, en la armonía de vivir.

Guárdame de palabras ociosas y vanas fantasías. Calma la carrera de mi mente para que mis pensamientos tengan claridad y la luz de tu Santo Espíritu me ilumine en cada instante de este día. Bien sé Señor que esta tarea la comienzan cada día muchos hermanos de cualquier punto de la tierra y eso me alienta y empuja. También te pido por ellos y con ellos te digo:  ¡BUENOS DIAS SEÑOR!

 

A Ti, oh Dios, te alabamos (Te Deum) Consagración del Catequista

A Ti, oh Dios, te alabamos,

a Ti, Señor, te reconocemos.

A Ti, eterno Padre,

te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos

y todas las potestades te honran.

Los querubines y serafines

te cantan sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,

Dios del universo.

Los cielos y la tierra

están llenos de la majestad de tu gloria.

A Ti te ensalza

el glorioso coro de los apóstoles,

la multitud admirable de los profetas,

el blanco ejército de los mártires.

A Ti la Iglesia santa,

extendida por toda la tierra,

te aclama:

Padre de inmensa majestad,

Hijo único y verdadero, digno de adoración,

Espíritu Santo, Defensor.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.

Tú eres el Hijo único del Padre.

Tú, para liberar al hombre,

aceptaste la condición humana

sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte,

abriste a los creyentes el reino del cielo.

Tú te sientas a la derecha de Dios

en la gloria del Padre.

Creemos que un día

has de venir como juez.

Te rogamos, pues,

que vengas en ayuda de tus siervos,

a quienes redimiste con tu preciosa sangre.

Haz que en la gloria eterna

nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor,

y bendice tu heredad.

Sé su pastor

y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos

y alabamos tu nombre para siempre,

por eternidad de eternidades.

Dígnate, Señor, en este día

guardarnos del pecado.

Ten piedad de nosotros, Señor,

ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor,

venga sobre nosotros,

como lo esperamos de Ti.

En Ti, Señor, confié,

no me veré defraudado para siempre.

 

Señor Jesús, aquí frente a ti, modelo y ejemplo de catequista, queremos poner en tus manos, toda nuestra vida, nuestras ilusiones, nuestras esperanzas y nuestros sueños.

Queremos dejar en tus manos de Amigo los temores que asoman en nuestro corazón, cuando miramos con incertidumbre el futuro; pedirte que nos sostengas cuando nos desanimemos o cuando tengamos dificultades.

Pero aún, en medio de las inseguridades, queremos más que nunca manifestarte nuestra fe: Creemos que eres el Hijo de Dios hecho hombre para nuestra salvación, nacido en Belén, y hecho en todo semejante a nosotros menos en el pecado.

Afirmar que el hombre sólo puede vivir y ser feliz siguiendo el plan y el sueño de Dios. Expresarte que estamos dispuestos a entregar nuestras vidas, siendo tus amigos porque eso sí vale la pena.

Y pedir, de una manera especial, tu ayuda para que nos hagas vivir de tal manera, que nuestro Padre del Cielo, se sienta honrado al mirar nuestras vidas.

Oración por la paz

de San Francisco

Donde hay odio, ponga yo amor.
Donde hay ofensa, ponga yo perdón.
Donde hay discordia, ponga yo unión.
Donde hay error, ponga yo verdad.
Donde hay duda, ponga yo fe.
Donde hay desesperación, ponga yo esperanza.
Donde hay tinieblas, ponga yo luz.
Donde hay tristeza, ponga yo alegría.

Oh Maestro! Haced que yo no busque tanto: ser consolado, como consolar; ser comprendido, como comprender; ser amado, como amar. 

Porque: dando, se recibe; olvidándose, se encuentra; perdonando, se alcanza perdón, y muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.

 

Oración de San Agustín ORACIÓN POR LA VIDA
Señor Jesús, que me conozca a mi
y que te conozca a Ti,
Que no desee otra cosa sino a Ti.
Que me odie a mí y te ame a Ti.
Y que todo lo haga siempre por Ti.
Que me humille y que te exalte a Ti.
Que no piense nada más que en Ti.
Que me mortifique, para vivir en Ti.
Y que acepte todo como venido de Ti.
Que renuncie a lo mío y te siga sólo a Ti.
Que siempre escoja seguirte a Ti.
Que huya de mí y me refugie en Ti.
Y que merezca ser protegido por Ti.
Que me tema a mí y tema ofenderte a Ti.
Que sea contado entre los elegidos por Ti.
Que desconfíe de mí
y ponga toda mi confianza en Ti.
Y que obedezca a otros por amor a Ti.
Que a nada dé importancia sino tan sólo a Ti.
Que quiera ser pobre por amor a Ti.
Mírame, para que sólo te ame a Ti.
Llámame, para que sólo te busque a Ti.
Y concédeme la gracia
de gozar para siempre de Ti. Amén.

 

Señor, Dios Todopoderoso y Creador nuestro, nos reunimos hoy en torno tuyo para celebrar nuestra existencia y alegrarnos por el don de la vida. Enséñanos a comprender cada vez mas profusamente, que toda vida humana es sagrada, tanto la del pequeño en el vientre de su madre, como la del enfermo desahuciado ; la del niño lisiado o anormal, como la del adulto incapacitado; la del vecino, como la del hombre distante y lejano. Recuérdanos, Padre Celestial, que independientemente de la edad, raza, color o credo, cada persona ha sido creada a tu imagen y semejanza, y ha sido redimida por Cristo. Esto los hace inapreciables ante tu mirada. Enséñanos a ver a los demás a través de tus ojos para poder venerar, preservar y sostener el don de la vida en ellos, y emplear con mayor fidelidad la nuestra en tu servicio. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

Oración de fin y principio de año Oración de la Mañana

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.

Al terminar este año quiero darte gracias
por todo aquello que recibí de TI.
 

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el  aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto  fue posible y por lo que no pudo ser.

Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que  pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos  meses amé,  las amistades nuevas y los antiguos amores,  los más cercanos a mí y los que estén más lejos,  los que me dieron su mano y aquellos a los que pude  ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo,  el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón,  perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,  por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
 

Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,  y perdón por vivir sin entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui aplazando  y que hasta ahora vengo a presentarte.

Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año  y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,  la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad  llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que, 
cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí  encuentren en mi vida un poquito de TI.

Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén

 (Any Ariet)

 

En el silencio de este día que nace,
vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza.

Hoy quiero mirar el mundo con los ojos llenos de amor,
ser paciente, comprensivo, dulce y prudente.

Ver por encima de las apariencias,
como Tú mismo nos ves,
para poder así apreciar la bondad
que hay en todos los hombres.

Cierra mis oídos a toda murmuración,
guarda mi lengua de toda maldad,
que sólo los pensamientos que bendigan
permanezcan en mi espíritu,
que sea benévolo y alegre,
que todos los que se acerquen a mí
sientan su presencia.

Revísteme de Ti, Señor,
y que a lo largo de este día yo te refleje.

Amén.
 

Oración de la amistad

(Tomada del Devociones.org)

Gracias, Señor, porque el amor de mis amigos me hace sentir más humano, más comprometido.

Mi amistad por ellos es un intercambio de ideas, de palabras, de silencios llenos de vida.

Es dejar que tu luz penetre nuestras vidas y bajo esa luz, comprobar
gozosamente que juntos buscamos la verdad, que juntos iluminamos nuestras existencias y las de nuestros hermanos.

Señor, que cada vez seamos más amigos, que nuestra amistad sea cada vez más fuerte y más hermosa y que cada uno, al reflejarnos en el alma del otro, encontremos el camino de lo eterno.

Amén.

Consagración de la Madre Teresa de Calcuta, en favor de los más necesitados.  

Abre nuestros ojos, Señor, para que podamos verte a ti en nuestros hermanos y hermanas.

Abre nuestros oídos, Señor, para que podamos oír las invocaciones de quien tiene hambre, frío, miedo, y de quién está oprimido.

Abre nuestro corazón, Señor para que aprendamos a amarnos los unos a los otros como tú nos amas.

Danos otra vez tu Espíritu, Señor, para que nos volvamos un sólo corazón y una sola alma en tu nombre Amén.  

 

 
ORACIÓN DEL NAVEGANTE DE INTERNET


Señor Jesús,

Tu voz calma las aguas en el mar de Galilea. Regálame tu voz, regálame tu acento y guíame a través del mar del nuevo milenio, este mar inmenso que todos llamamos Internet.

Frente a esta pantalla desfilan los dolores y las esperanzas, los gozos y las angustias de millones y millones de mis hermanos. Las noticias, las empresas, las conversaciones y los correos son otras tantas puertas que me acercan a las historias y los corazones de tus hijos, aquellos por los que tú, Jesucristo, rogaste con lágrimas en Getsemaní y con tus llagas y sangre en el Calvario.

Señor, Internet es una ventana a la humanidad, quizá la ventana más grande que hemos tenido jamás. Dame tus ojos para descubrir detrás de cada rostro que llega a mi ventana ese drama grande o pequeño que vivimos los hombres y las mujeres del tercer milenio cristiano.

Señor, yo te pido que seas tú mi gran portal; condúceme a los lugares, páginas, chats y correos que puedan hacerme bien y donde yo pueda hacer el bien. Dame sabiduría y fuerza de voluntad para evitar lo que pueda lastimar la gracia en mi alma o donde yo pueda hacer daño o dejar de hacer bien a mis hermanos.

¡Cristo, Palabra del Padre! Cristo, tú eres el mensaje que esperamos; tú eres la imagen que necesitamos; porque en ti Dios Padre ha mostrado la verdad de su amor y de su gloria. Por eso te ruego, te clamo: llena con la noticia del Evangelio estas conexiones. Saluda desde aquí a tus jóvenes y niños; da un abrazo de amor a quienes se sienten solos; orienta con piedad a quienes pueden naufragar en estas aguas; únenos más allá del torrente de bits en un torrente de gratitud, oración y alabanza.

Jesús, amor de nuestras almas, gracias por oír la plegaria que juntos te ofrecemos. Junto a María, la Virgen y Madre del Cenáculo, somos un solo corazón en tu Iglesia, para implorar la gracia divina que nos hará testigos de la potencia y la belleza de tu Pascua.

¡A ti la gloria y la alabanza por los siglos! Amén.

Fr. Nelson Medina, O.P.

Algunas Jaculatorias del Beato Josemaría Escrivá

 

-¡Dulce Corazón de Jesús, sed mi amor! -¡Dulce Corazón de María, sed mi salvación!

-Tuyo soy, para ti nací, ¿qué quieres Jesús de mí? Jesús te amo.

-Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo. Gloria a Santa María y también a San José. Gracias a los Ángeles que te hacen la corte.

-Señor, me abandono en ti, confío en ti, descanso en ti. -Creo en Dios Padre, creo en Dios Hijo, creo en Dios Espíritu Santo. Espero en Dios Padre, espero en Dios Hijo, espero en Dios Espíritu Santo. Amo a Dios Padre, amo a Dios Hijo, amo a Dios Espíritu Santo.

-San José, Nuestro Padre y Señor, bendice a todos los hijos de la Santa Iglesia de Dios.

-Ave María purísima, sin pecado concebida.

-Bendita sea la Madre que te trajo al mundo

-Señor, yo quiero ser a tu lado como un borriquito, pero Tú me has cogido por el ronzal, y me llevaste adelante, y me recibirás en tu gloria.

-Creo más que si te viera con mis ojos, más que si te escuchara con mis oídos, más que si te tocara con mis manos.

-¡Dios mío!, que odie el pecado y me una a Ti, abrazándome a la Santa Cruz, para cumplir a mi vez tu Voluntad amabilísima..., desnudo de todo afecto terreno, sin más miras que tu gloria..., generosamente, no reservándome nada, ofreciéndome contigo en perfecto holocausto.

-¡Ven, oh Santo Espíritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad.. He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después..., mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte. ¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras....