INTOLERANCIA
ANTICATÓLICA EN SIGLO XXI
Roma, 19 agosto 2002 (NE - eclesiales.org) En los últimos tiempos se ha visto un
incremento constante de ataques contra la Iglesia católica. No deja de llamar la
atención lo sistemática que parecen ser dichas campañas, que se vienen hoy dando
a varios niveles en diversos lugares del mundo. Numerosas comunidades católicas
son perseguidas por su fe en países donde son minoría, tales como China, Rusia,
India y Pakistán, por mencionar solo algunos países. Por otro lado, en numerosas
naciones de occidente, en los que se proclama a grandes voces la defensa de la
libertad y sobre todo de la libertad religiosa, los ataques contra la Iglesia no
vienen de parte de mayorías intolerantes, sino al parecer de pequeños grupos de
presión anticatólica no menos intolerantes o del mismo Estado.
En estas últimas naciones, los medios de comunicación han pasado a cobrar un
papel fundamental en la sistemática campaña por minar la autoridad y el rol de
la Iglesia católica. Así lo señala en un reciente artículo, aparecido en la
última edición de la revista "Jesús", el periodista católico italiano Vittorio
Messori. Parece, afirma en dicho artículo, haciendo referencia a los medios de
comunicación en Estados Unidos, que una nueva norma se ha impuesto sobre aquella
conocida de las cinco "W" (Who? What? When? Where? Why?). Se trataría de una
norma conocida como "ABC", "All But Catholicism", es decir, "Todo menos
catolicismo". La forma en que se comportan muchos medios de comunicación social
parece dar la razón al famoso escritor italiano.
Es un hecho, afirma Messori, "que ha regresado en grande la conocida serie de
acusaciones" contra la Iglesia. "La 'máquina de guerra' montada por los
iluministas europeos del setecientos para 'aplastar a la Infame' (es decir a la
Iglesia), está hoy día dirigida por muchas fuerzas, antiguas y al mismo tiempo
nuevas." Tanto así, señala, que incluso encuestas recientes demuestran que hoy
en día "son los cristianos el grupo más difamado, y a menudo, más perseguido" en
el mundo.
Este "clima de renovada agresión", que se da en medio de "proclamas de
tolerancia de las cuales sospechar", afirma Messori, ha sido denunciado también
por numerosos pastores de la Iglesia. No hace mucho, el Cardenal Norberto
Rivera, Arzobispo de México, señalaba que existía una campaña contra la Iglesia
que busca desprestigiar a la Jerarquía, así como a instituciones de la Iglesia,
en países como Estados Unidos, México, Chile y otros. El Cardenal Rivera Carrera
señaló que entre las características de esta campaña, que calificó de
internacional, está el buscar desprestigiar a la Iglesia y a sus miembros
Un reciente libro del escritor Antonio Socci ha arrojado nuevas luces y
despertado importantes interrogantes al respecto de esta situación de
intolerancia anticatólica. Con el título "Los nuevos perseguidos. Una
Investigación sobre la intolerancia anticristiana en el nuevo siglo del
martirio", Socci evidenció hace algunos meses la impresionante historia de
aquella multitud de asesinados en el siglo 20 y de hoy. Las pasadas
persecuciones del régimen comunista y nazi, y las persecuciones en China, Sudán,
Indonesia y Nigeria en las que actualmente miembros de la Iglesia son
torturados, denigrados, calumniados, segregados y hasta asesinados han sido
puestas ante los ojos del mundo occidental. La escalofriante cifra de más de 45
millones de muertos por ser cristianos ha sido revelada a los ojos del mundo.
En una entrevista concedida a Radio Vaticana, Socci señalaba que "aquello que es
más chocante es que una presencia como la de la Iglesia -que no tiene ambiciones
de poder, que no predica proyectos políticos, que simplemente anuncia a
Jesucristo y socorre al hombre- tenga en cierto modo convocado contra sí un odio
tan vasto".
Messori, por su parte, culmina su sonado artículo llamando la atención sobre lo
desapercibido que pasan las innumerables buenas obras que realiza la Iglesia en
todo el mundo. "Son tantos los que hacen minuciosos exámenes a la Iglesia por
aquello que ha -o habría hecho- mal. Pero prácticamente ninguno se pregunta
jamás cuanto mal la Iglesia ha evitado". "Fácil es condenar en el pasado de la
Iglesia" los pecados que se cometieron. "Pero para innumerables personas...
cuánto bien ha sido hecho y también cuánto mal ha sido evitado". "No nos
cansaremos de decirlo: el verdadero balance de la comunidad eclesial solo lo
puede hacer Dios. Para los hombres solo estará claro al final de la historia".