Lecturas del 8-9-02 (Domingo de la Semana 23)
SANTORAL: La natividad de la Virgen María
Lectura de la profecía de Ezequiel 33, 7-9
Así habla el Señor:
«Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel: cuando
oigas una palabra de mi boca, tú les advertirás de mi parte. Cuando yo diga al
malvado: "Vas a morir", si tú no hablas para advertir al malvado que abandone su
mala conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su
sangre. Si tú, en cambio, adviertes al malvado para que se convierta de su mala
conducta, y él no se convierte, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado
tu vida.»
Palabra de Dios.
SALMO Sal 94, 1-2. 6-7c. 7d-9 (R.: 7d-8a)
R. Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón.»
¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor! R.
¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano. R.
Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.» R.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 13, 8-10
Hermanos:
Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya
cumplió toda la Ley. Porque los mandamientos: No cometerás adulterio, no
matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás
a tu prójimo como a ti mismo.
El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.
Palabra de Dios.
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 15-20
Jesús dijo a sus discípulos:
«Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a
tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto
se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles
caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad,
considéralo como pagano o publicano.
Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el
cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo,
mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres
reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.»
Palabra del Señor.
Reflexión
Hoy, 23 domingo durante el año las lecturas de la misa nos habla de la preocupación que cada uno de nosotros debemos tener por acercar al Señor a quienes nos rodean. Sobre nuestra tarea de mostrar a nuestro prójimo el camino del Evangelio y ayudar a todos para que lo sigan.
En la Segunda lectura, el la carta a los cristianos de Roma, San Pablo dice: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace nada malo al prójimo; el amor, pues, es la manera de cumplir la Ley."
Y, como el amor se manifiesta con obras, la mejor manera que tenemos de demostrar el amor a nuestro prójimo es ayudándolo a conocer al Señor y a vivir como cristianos e hijos de Dios
En el Evangelio, San Mateo nos muestra que todos nosotros tenemos una gran responsabilidad sobre la salvación de nuestros hermanos. Absolutamente todos. Esta no es una obligación particular de los sacerdotes, de las religiosas o los laicos consagrados.
Una de las formas de acercar a quienes nos rodean al Señor es transmitiendo la Palabra de Dios. No es la iglesia, entendida como el templo, el único lugar donde debe aparecer la Palabra. Es cierto que la Palabra toma especiales resonancias en la celebración litúrgica cuando el sacerdote predica la homilía en la misa de los domingos donde proclama con alegría, con fuerza y con la necesaria solemnidad, la Palabra del Señor.
Pero este no es el único medio, ni el lugar exclusivo, donde la Palabra del Señor debe ser escuchada. Los laicos tenemos la responsabilidad de proclamar el evangelio en todo sitio y todas las circunstancias. Los medios de comunicación, las revistas, los diarios, la radio y la televisión, no deben ser una campo donde la Palabra de Dios quede excluida.
Y por supuesto una forma imprescindible de evangelización es aquella que se dirige al interlocutor cercano, al amigo próximo, a quien nos dirigimos en confianza para hablarle de las enseñanzas de Jesús. Esos fragmentos de la palabra divina que nos pueden oír en los momentos más oportunos, son los que van a comunicar vida. El Señor nos ha dado a todos los católicos la misión de evangelizar. De extender el Reino de Dios en la tierra, y participar de la redención del mundo. Y esto se logra, no solo mediante misioneros que prediquen en lugares apartados del mundo, sino mediante nuestra tarea evangelizadora de todos los días entre quienes nos rodean. Primero, con el ejemplo, con nuestro esfuerzo cotidiano por ser un poco mejores. Y también mediante nuestra palabra. Perdiendo el miedo a hablar del Señor. Señalando los errores cuando sea necesario, como dice el evangelio, para ganar un hermano.
Los últimos versículos del capítulo 18 del Evangelio de San Mateo que leemos hoy nos marcan una realidad patente sobre nuestra relación con Dios. Dice Jesús: Asimismo yo les digo: si en la tierra dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir alguna cosa, mi Padre Celestial se lo concederá. Pues donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Si nos ponemos de acuerdo para pedir algo al Padre nos lo va a dar. Además, si dos o tres nos reunimos en nombre de Jesús, El vendrá a nosotros. Este es un don muy grande del Señor, que nos tiene que hacer valorar la oración comunitaria, la oración de la familia, ese rosario que podemos rezar con alguien de nuestra familia o con algún amigo.
Pero, además, marca lo comunitario como consustancial con la religión cristiana. Estas palabras del Señor nos descubren que la religión católica no es una religión de solitarios.
Este pasaje del evangelio nos invita a meditar hoy sobre las promesas de Cristo respecto a su presencia al lado nuestro. Está esperándonos en la Eucaristía. Nos promete venir a nuestro lado si solo dos o tres nos reunimos a rezar en su nombre. Ha dado el poder a los apóstoles y a sus sucesores, a los obispos y a los sacerdotes, de perdonar en su nombre todas nuestras faltas. "Os aseguro --dice Jesús-- que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo". La Iglesia no es una realidad humana alejada de lo trascendente. Jesús es la cabeza del cuerpo y todo junto forma esa Iglesia que supera la dimensión estrictamente terrenal o humana
No vivimos pues esperando a un Dios lejano. Está siempre muy cerca si somos capaces de llamarle con fe, amor y esperanza.
Vamos a pedir hoy al Señor, por la intercesión de María, nuestra Madre, que siempre nos preocupemos de acercar a nuestros prójimo a Jesús, y que nos dirijamos a El en comunidad.
Y hoy 8 de Septiembre, también celebramos con alegría la Natividad de la Virgen María, es decir, la fiesta del nacimiento de nuestra madre del Cielo.
En las Sagradas Escrituras no se habla directamente del nacimiento de María, ni tenemos detalles de la fecha o el lugar. Esta fiesta, que es antiquísima, nace del amor de los cristianos a su madre. En la Iglesia de Oriente marca el comienzo del año litúrgico.
Toda la Iglesia celebra con amor esta solemnidad, tal como los hijos festejan el cumpleaños de la madre, aunque no tengan una idea precisa de las circunstancias y de las condiciones de su nacimiento o de su infancia.
La Madre Teresa de Calcuta contaba con frecuencia durante su vida que cuando la congregación de las Misioneras de la caridad acababa de ser fundada, necesitaban en forma urgente de un edificio para su casa matriz. Entonces ella, para conseguirlo, prometió rezar a la Virgen 85.000 veces el Acordaos, que es esta corta oración
Acordaos, oh piadosísima Virgen María que jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos han invocado tu protección, implorando vuestro auxilio o suplicando vuestra intervención, haya sido abandonado de vos. Animado por esta misma confianza, recurro a vos, oh Virgen de las Vírgenes y Madre mía. A vos acudo, ante vos me postro, triste y pecador. Oh, Madre del Verbo Encarnado, no desprecies mis peticiones, sino que, por vuestra bondad, dignaos escucharme y socorrerme. Amen
Himno de la Liturgia de las Horas
Niña de Dios, por nuestro bien nacida;
tierna, pero, tan fuerte, que la frente,
en soberbia maldad endurecida,
quebrantasteis de la infernal serpiente;
brinco de Dios, de nuestra muerte vida,
pues vos fuisteis el medio conveniente
que redujo a pacífica concordia
de Dios y el hombre la mortal discordia.
Creced, hermosa planta, y dad el fruto
presto en sazón, por quien el alma espera
cambiar en ropa rozagante el luto
que la gran culpa la vistió primera.
De aquel inmenso y general tributo,
la paga conveniente y verdadera
en vos se ha de fraguar: creced, Señora,
que sois universal remediadora.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.
SANTORAL: La natividad de la Virgen María
En la liturgia católica, este nacimiento de María es celebrado como se celebra la navidad de Jesucristo y la de san Juan Bautista: En de Cristo, Hijo de Dios, la de la Virgen, en gracia desde su concepción inmaculada, y la de Precursor, lleno de Espíritu Santo desde el seno de su madre Isabel. Son los únicos.
Esta fiesta tiene una lógica relación con la de la inmaculada, celebrada nueve meses antes: es una afirmación del proceso humano natural en lo que hace al nacimiento de María.
La celebración tuvo su origen en Jerusalén, a fines del siglo V, a raíz de haber sido consagrada una basílica en el lugar donde, según antiguas tradiciones extraevangélicas, acaeció el nacimiento. Al parecer, María era jerosolimitana, y después sus padres se trasladaron a Nazaret; así se explica mejor la presentación de la niña en el templo. Occidente empezó a celebrarlo en el siglo VI I y los papas se dirigían descalzos a Santa María la Mayor, entonando las letanías y los kiries.
Los datos de la infancia de María, ausentes totalmente de los evangelios canónicos, los ha tomado la devoción popular sobre todo del apócrifo Protoevangelio de Santiago, cuyo autor finge ser el apóstol Santiago el Menor, pariente del Señor. Este apócrifo gozó de mucha fama en la antigüedad, ya que tiene su origen en el siglo II y a él se deben los supuestos nombres de los padres de la Virgen, san Joaquín y santa Ana, detalles de los esponsales con san José, la anteriormente citada presentación, etc. La liturgia católica ha admitido estos datos en varias festividades y el arte los ha reproducido ampliamente.
Lo cierto es que se trata de una fiesta de redención: el cumpleaños de María que trae, como la aurora antes del sol, el preanuncio de la llegada del Mesías. Así lo celebra con alegría la Iglesia. "Nos nace María, salud de los creyentes, y su nacimiento es verdaderamente salvación de los que nacen".
Antes se celebraba en otra fecha la fiesta del nombre de María: hoy podemos juntas ambas cosas, pues el nombre se les ponía a las niñas israelitas pocos días después de haber nacido.
Del evangelio de san Lucas podría colegirse que también María, como José, era de la casa de David, porque aunque aparezca a primera vista que la genealogía en Lucas, como en Mateo, es la del padre legal de Cristo, hay razones para afirmar que en Lucas se da la de María y así lo afirma, entre otros, san Agustín. Además así se desprende de la lectura de Lucas 1,32 y de Romanos 1,3.
El nombre de María, común entre los hebreos, aparece usado por primera vez para designar a la hermana de Moisés. Los autores piadosos, sobre todo san Bernardo, le dan unas sesenta explicaciones etimológicas, la mayoría de las cuales son nada más que suposiciones tendientes a motivar diversos cultos, advocaciones marianas o caprichos poético-religiosos de autores devotos, ya que desconocen las más elementales reglas hebraicas de la formación de los nombres.
Según el P. Lagrange, gran cultor de los estudios bíblicos, el uso que daban los judíos del tiempo de Cristo a ese nombre tiende a identificarlo con el sentido de "señora" o "princesa" (hoy día decimos nuestra Señora o Madonna) y es afín al nombre de Marta, que en arameo es femenino del vocablo señor.
Otras celebraciones de hoy: Nuestra Señora de Guadalupe, (Patrona de Extremadura), del Coro, de Covadonga, de la Salud, de la Encina, de Regla, Alta Gracia, Peña de Francia, Castañar; María de las Virtudes.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.
Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.