Lecturas del 7-9-02 (Sábado de la Semana 22)
SANTORAL: Beatos Juan Ducket y Rafael Corby
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 4, 6b-15
Hermanos:
Yo les puse mi ejemplo y el de Apolo, a fin de que aprendan de nosotros el
refrán: «No vayamos más allá de lo que está escrito», y así nadie tome partido
orgullosamente en favor de uno contra otro. En efecto, ¿con qué derecho te
distingues de los demás? ¿Y qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has
recibido, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? ¡Será que ustedes
ya están satisfechos! ¡Será que se han enriquecido o que se han convertido en
reyes, sin necesidad de nosotros! ¡Ojalá que así fuera, para que nosotros
pudiéramos reinar con ustedes!
Pienso que a nosotros, los Apóstoles, Dios nos ha puesto en el último lugar,
como condenados a muerte, ya que hemos llegado a ser un espectáculo para el
mundo, para los ángeles y los hombres. Nosotros somos tenidos por necios, a
causa de Cristo, y en cambio, ustedes son sensatos en Cristo. Nosotros somos
débiles, y ustedes, fuertes. Ustedes gozan de prestigio, y nosotros somos
despreciados. Hasta ahora sufrimos hambre, sed y frío. Somos maltratados y
vivimos errantes. Nos agotamos, trabajando con nuestras manos. Nos insultan y
deseamos el bien. Padecemos persecución y la soportamos. Nos calumnian y
consolamos a los demás. Hemos llegado a ser como la basura del mundo, objeto de
desprecio para todos hasta el día de hoy.
No les escribo estas cosas para avergonzarlos, sino para reprenderlos como a
hijos muy queridos. Porque, aunque tengan diez mil preceptores en Cristo, no
tienen muchos padres: soy yo el que los ha engendrado en Cristo Jesús, mediante
la predicación de la Buena Noticia.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 144, 17-18. 19-20. 21 (R.: 18a)
R. El Señor está cerca de aquellos que lo invocan.
El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad. R.
El Señor cumple los deseos de sus fieles,
escucha su clamor y les da la salvación;
el Señor protege a todos sus amigos
y destruye a los malvados. R.
Mi boca proclamará la alabanza del Señor:
que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,
desde ahora y para siempre. R.
+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 1-5
Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus
discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.
Algunos fariseos les dijeron: «¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido
en sábado?»
Jesús les respondió: «¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus
compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes
de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a
sus compañeros?»
Después les dijo: «El Hijo del hombre es dueño del sábado.»
Palabra del Señor.
Reflexión
Jesús se siente también hombre libre ante la ley judía. Para él la ley no era el punto central, alrededor del cual giraba la vida entera.
Para Jesús, lo importante era buscar la voluntad del Padre y la ley tenía sentido en cuanto reflejaba esa voluntad y estaba al servicio de los hombres.
En el centro del mensaje de Jesús está el hombre, que es a quién el Señor viene a salvar: la salvación se fundamenta en las relaciones personales del hombre con el Padre celestial, basadas principalmente en el amor.
Jesús se atreve a modificar la ley y a completarla, en función del hombre.
Para los maestros judíos, guardar el sábado era equivalente a guardar toda la ley. El descanso del sábado, pesaba igual que el resto de la ley. Y Jesús, defiende a sus discípulos.
Jesús, dueño de "toda" la ley antigua, era también dueño de cada "parte" de ella.
Repetidas veces y de un modo consciente, Jesús quebrantó la ley del sábado y siempre que lo hizo, dio las razones que tuvo de ello y ahora advierte que el Hijo del hombre también es Señor del Sábado.
Jesús nunca faltó a la santidad del sábado, sino que con autoridad, da la interpretación auténtica de esta ley: "El sábado ha sido instituido para el hombre, y no el hombre para el sábado" . Con compasión, Cristo proclama que "es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla". El sábado es el día del Señor de las misericordias y del honor a Dios.
Al defender a sus discípulos, que tenían hambre y comían espigas en sábado, el Señor nos muestra lo que quiere de nosotros.
El Señor no quiere una observancia rigurosa de la ley, sino que pone la misericordia, por encima del culto y de la misma ley.
Y nos enseña a cada uno de nosotros, a hacer lo mismo, a plantearnos ¿cómo es nuestra vida cristiana?.
Porque puede ser que también nosotros muchas veces pasamos de largo ante las necesidades de los que nos rodean con el "pretexto" de rendir culto a Dios.
También nosotros, podemos hacer como los fariseos de la época de Jesús y observar sólo una parte de lo que Dios nos pide.
Vamos a pedir hoy especialmente al Señor, que siempre en nuestras vidas sepamos compadecernos de quien necesita; que podamos encontrar también al Señor en cada persona que necesita de nosotros, para que nuestro culto a Dios sea como el que Jesús nos pide hoy en este evangelio.
Himno de la Liturgia de las Horas
Como una ofrenda de la tarde,
elevamos nuestra oración;
con el alzar de nuestras manos,
levantamos el corazón.
Al declinar la luz del día,
que recibimos como don,
con las alas de la plegaria,
levantamos el corazón.
Haz que la senda de la vida
la recorramos con amor
y, a cada paso del camino,
levantemos el corazón.
Cuando sembramos de esperanza,
cuando regamos con dolor,
con las gavillas en las manos,
levantemos el corazón.
Gloria a Dios Padre, que nos hizo,
gloria a Dios Hijo Salvador,
gloria al Espíritu divino:
tres Personas y un solo Dios. Amén
SANTORAL: Beatos Juan Ducket y Rafael Corby
Juan Ducket nació en Inglaterra, en l613, en la región de Yorkshire. Se cree que era sobrino del beato Jaime Ducket, quien murió en el martirio.
Realizó los primeros estudios en un colegio inglés de la ciudad de Douai (Francia), donde más tarde recibió la ordenación sacerdotal. Años después concurrió a la universidad de París.
Antes de emprender su misión en Inglaterra vivió algunos meses en una comunidad de cartujos. Durante cerca de un año emprendió una fructífera tarea como predicador, en la que logró numerosas conversiones, Al cabo de ella, el 2 de julio de 1644 fue detenido, juntamente con dos laicos, cuando procedía a bautizar a unos niños.
Al confesar que era sacerdote católico, fue enviado a Londres y encarcelado en un presidio de las cercanías. Allí lo acompañó el padre Rafael Corby, sacerdote jesuita, también apresado cuando celebraba misa en la localidad de Hamsterley Hall.
Este último vio la luz en 1598 en Maynooth, Todos los miembros de su familia habían entrado en religión. Su padre y dos de sus hermanos pertenecían a la compañía de Jesús, y dos hermanas eran benedictinas en Bruselas.
Rafael Corby se incorporó a la Compañía en Watten (Vlandes). Tenía treinta y cuatro años cuando comenzó a misionar en Inglaterra, en el condado de Durham, de donde era oriunda su familia. Durante doce años trabajó infatigablemente, sosteniendo con su palabra de fe a los fieles, atemorizados por la persecución de la corona.
En el mes de setiembre ambos sacerdotes fueron condenados a morir en el patíbulo.
Fuera de Inglaterra, los jesuitas trabajaron para conseguir la libertad del padre Corby, quien al enterarse ofreció su lugar al padre Ducket, cosa que éste no aceptó.
Las gestiones emprendidas para liberarlos fracasaron, y el día 7 de setiembre de 1644 fueron llevados a Tyburn. Tranquilos y sonrientes marcharon hacia el lugar del suplicio. El padre Ducket bendecía a todos aquellos que se acercaban. A un pastor protestante que quiso convertirlo, lo atajó diciendo: "No he venido a este lugar para que me enseñen mi fe, sino a morir por ella".
Puestos bajo las respectivas horcas, el padre Corby habló a los que allí se hallaban, exaltando la fe católica y su alegría por haber merecido la palma del martirio.
La víspera de la ejecución, el beato Juan Ducket escribió una carta al vicario apostólico de Inglaterra, quien en ese entonces se hallaba en París. En ella le expresaba que no temía a la muerte, que la recibiría con júbilo, "porque Cristo es mi vida y la muerte mi victoria".
Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Albino, Almundo, Tilberto, confesores; Gondulfo, Gratulo, Pánfilo, Teodorico, Vivencio, obispos; Bono, Fausto, Mauro, Gerón, Calcedonio, Sozón, Severino, mártires; Carísima, Clodoaldo, Faciolo, Hildurdo, Lucas, Madelberta, confesores; Nemorio, diácono; Regina, virgen y mártir.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.
Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.