Lecturas del 6-9-02 (Jueves de la Semana 22)

SANTORAL: San Beltrán de Garrigues

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 4, 1-5

Hermanos:
Los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se pide a un administrador es que sea fiel.
En cuanto a mí, poco me importa que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo mismo me juzgo. Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor. Por eso, no hagan juicios prematuros. Dejen que venga el Señor: él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces, cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.

Palabra de Dios.


SALMO Sal 36, 3-4. 5-6. 27-28a. 39-40 (R.: 39a)

R. La salvación de los justos viene del Señor.

Confía en el Señor y practica el bien;
habita en la tierra y vive tranquilo:
que el Señor sea tu único deleite,
y él colmará los deseos de tu corazón. R.

Encomienda tu suerte al Señor,
confía en él, y él hará su obra;
hará brillar tu justicia como el sol
y tu derecho, como la luz del mediodía. R.

Aléjate del mal, practica el bien,
y siempre tendrás una morada,
porque el Señor ama la justicia
y nunca abandona a sus fieles. R.

La salvación de los justos viene del Señor,
él es su refugio en el momento del peligro;
el Señor los ayuda y los libera,
los salva porque confiaron en él. R.

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 5, 33-39

En aquel tiempo, los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben.»
Jesús les contestó: «¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar.»
Les hizo además esta comparación: «Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien en el vestido viejo. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. ¡A vino nuevo, odres nuevos! Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor.»

Palabra del Señor.

 

Reflexión

En el evangelio de hoy, al responder una pregunta sobre el ayuno, el Señor nos muestra su amistad y amor por sus discípulos, por los que los rodeaban, y la importancia que tiene esa amistad por sobre el ayuno.

El esposo, entre los hebreos, iba acompañado por otros jóvenes de su edad, sus compañeros más íntimos, que eran como una escolta de amor. Se los llamaba los amigos del esposo, y su misión era honrar al novio que iba a casarse y participar de un modo muy especial en los festejos de la boda.

La imagen de la boda aparece frecuentemente en la Sagrada Escritura para expresar la relación de Dios con su pueblo. También la Nueva Alianza del Mesías con su pueblo, (la Iglesia) se describe con la imagen de la boda.

Jesús, en este evangelio al responder a la pregunta sobre el ayuno, nos llama a los que lo seguimos, amigos íntimos, amigos del esposo. Hemos sido invitados como los amigos íntimos, al banquete de bodas, y a participar especialmente de los festejos, que son una figura del Reino de los Cielos.

Durante su paso por la tierra, el Señor distinguió en numerosas ocasiones a los suyos con el honroso título de amigos. En la Última Cena les dijo: "los he llamado amigos porque les he dado a conocer todas las cosas que he oído de mi Padre"

El Evangelio nos narra que Jesús tuvo amigos de todas las condiciones sociales, de todas las edades y de todas las profesiones. Desde personas de gran prestigio como Nicodemo o José de Arimatea, hasta mendigos como Bartimeo. En todas las ciudades y aldeas que Jesús recorría encontraba gente que le quería y que se sentían correspondidos por el Maestro. En Betania, las hermanas de Lázaro dejan ver en claro los profundos lazos de amistad que existían entre esa familia y Jesús.

Nunca nos debemos olvidar nosotros que Jesús nos quiere a cada uno en forma personal. Jesús es nuestro amigo, que nos quiere con un corazón humano como el nuestro. Y nos quiere tanto como lo quiso a Lázaro cuando lloró frente a su cuerpo muerto, antes de resucitarlo.

Y esa amistad del Señor la debemos corresponder en nuestra vida y fortalecer a través de la oración y de los sacramentos.

Pero además, la debemos imitar. Aprendamos a tener, como el Señor, muchos amigos entre los que nos rodean. Aprovechemos las relaciones de vecindad, de trabajo. Los encuentros casuales y otros que buscamos especialmente. Un cristiano está siempre abierto a los demás. Con el amigo se comparte lo mejor que se posee, y nosotros no tenemos nada que valga tanto como la amistad de Jesús. Nuestra amistad con los que nos rodean debe ser un medio para dar a conocer a nuestro mejor amigo, que es el Señor.

Vamos a pedir hoy a María, que siempre tengamos presente el amor y la amistad que Jesús tiene por cada uno de nosotros, y que en nuestra vida y con nuestras obras, seamos siempre fieles a esa amistad.

Himno de la Liturgia de las Horas

Salen de la ciudad en larga hilera

los amigos del hombre, entristecidos,

llevan al joven muerto en la litera,

su madre lo acompaña entre gemidos.

Lazos de muerte a todos nos alcanzan,

las redes del abismo nos envuelven,

pueblos enteros lentamente avanzan,

y todos los que van ya nunca vuelven.

Alza tu voz, Jesús resucitado;

detente, caravana de la muerte,

mira al Señor Jesús, él ha pagado

el precio del rescate de tu suerte.

Llora, Raquel, de gozo y alegría,

tus hijos vivirán eternamente.

Danos, Señor, llegar a tu gran día,

que de ansia de vivir el alma muere. Amén.

 

SANTORAL: San Beltrán de Garrigues

Beltrán nació a fines del siglo XII en Garrigues, pueblo de la diócesis de Nimes (sur de Francia), en una región convulsionada por las herejías y el desorden de las costumbres, provocado sobre todo por las luchas entre el Papado y el Imperio.

Imperaba en este lugar la herejía albigense, la cual condenaba el uso de los sacramentos, el culto externo y la jerarquía eclesiástica. Su centro estaba en la ciudad de Tolosa.

Hacia 1200 recibió Beltrán la ordenación sacerdotal en la congregación del Císter y hacia este tiempo los herejes, acaudillados por Raimundo de Tolosa, emprendieron una acción destinada a destruir los monasterios que aquella orden tenía en la región.

Factor importante en la lucha contra los albigenses fue santo Domingo de Guzmán, a cuya prédica se asoció Beltrán hacia 1207. En 1215, unidos a cuatro sacerdotes más, echaron las bases de la orden de predicadores. Se creó al mismo tiempo una cátedra de teología, para que sus integrantes tuviesen una sólida preparación científica, a fin de que pudieran discutir con ventaja contra los herejes.

En 1216 la comunidad contaba con dieciséis miembros. Su misión especifica era la predicación y la fundación de nuevas casas.

Santo Domingo escogió la regla de san Agustín y preparó las constituciones. El primer convento se erigió junto a la capilla de San Román, en Tolosa, y el fundador marchó a Roma para tramitar su aceptación por el sumo pontífice. En setiembre de 1217 se hallaba de regreso, con la aprobación de los hermanos predicadores por parte de Honorio III.

Poco después los dominicos se dirigieron al monasterio de Prulla, que se considera como la verdadera cuna de la fundación. De allí santo Domingo los dispersó para que llevasen a todas partes el espíritu de santidad que los alentaba. Algunos marcharon a España y otros a París. Entre estos últimos se hallaba Beltrán de Garrigues, quien más tarde se dirigió a Roma. Santo Domingo le encomendó una nueva fundación en Bolonia.

En 1218 Beltrán estaba obra vez en Tolosa, donde pudo comprobar el espléndido fruto de las predicaciones. Al pasar santo Domingo por el lugar, para dirigirse a París, lo escogió como compañero.

En 1221 la orden se organizó en ocho provincias y nuestro santo fue nombrado prior provincial de Provenza, donde recorriendo la región a pie realizó una vasta acción pastoral, por medio de la predicación y los milagros.

En 1231 se hallaba en Bouchet, adoctrinando a las monjas cistercienses, cuando enfermó y murió poco después, siendo allí sepultado. Más tarde trasladaron su cuerpo, que se hallaba incorrupto, al convento de Orange, el cual en el siglo XVI fue asaltado y quemado por los herejes.

 

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.

Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.