Lecturas del 4-9-02 (Jueves de la Semana 22)
SANTORAL: San Lorenzo Justiniano
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 3,18-23
Hermanos:
¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, que
se haga insensato para ser realmente sabio. Porque la sabiduría de este mundo es
locura delante de Dios. En efecto, dice la Escritura: El sorprende a los sabios
en su propia astucia, y además: El Señor conoce los razonamientos de los sabios
y sabe que son vanos.
En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a
ustedes: Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el
futuro. Todo es de ustedes, pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 23, 1-2. 3-4b. 5-6 (R.: 1a)
R. Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella.
Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,
el mundo y todos sus habitantes,
porque él la fundó sobre los mares,
él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.
¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor
y permanecer en su recinto sagrado?
El que tiene las manos limpias y puro el corazón;
el que no rinde culto a los ídolos. R.
El recibirá la bendición del Señor,
la recompensa de Dios, su Salvador.
Así son los que buscan al Señor,
los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.
+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 5, 1-11
En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de
Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago
de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los
pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las
barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla;
después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de
hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes.»
Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado
nada, pero si tú lo dices, echaré las redes.» Así lo hicieron, y sacaron tal
cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron
señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos
acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí,
Señor, porque soy un pecador.» El temor se había apoderado de él y de los que lo
acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba
a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.
Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de
hombres.»
Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.
Palabra del Señor.
Reflexión
Simón y sus compañeros habían pescado toda la noche sin sacar nada. Ya estaban limpiando las redes en la costa, cansados y defraudados, cuando Jesús les manda ir mar adentro y echar las redes al agua nuevamente. Seguramente no eran muchas las ganas que tenía Pedro de cumplir con el pedido del Señor.
Pero la mirada de Jesús, el modo imperativo pero amable de sus palabras, llevaron a Pedro a embarcarse de nuevo.
Frecuentemente, Jesús nos pide hacer cosas sorprendentes, irracionales. "Duc in altum", le dice a Pedro y a nosotros. "Navega mar adentro. Arriésgate, esfuérzate un poco mas. Entrega lo que tengas, sin medida ni especulaciones." Salir de nuevo a pescar cuando nada se ha logrado en toda una noche de esfuerzo.
En muchos momentos, cuando aparece el agotamiento por no ver frutos en nuestra vida a pesar de nuestros esfuerzos, cuando encontramos que todo ha sido un fracaso y encontramos motivos humanos para abandonar la tarea, debemos escuchar la voz de Jesús que nos dice: "recomienza de nuevo, vuelve a empezar".
El secreto de todos los avances de nuestro camino hacia Jesús está en saber volver a empezar., en sacar enseñanzas de cada fracaso y después intentar una vez más.
La fe es algo semejante. Confiar en Jesús. No fiarnos de nuestros propios razonamientos. Partir mar adentro. Partir hacia los misterios: La Eucaristía....la Trinidad....la Encarnación....la Resurrección....la Iglesia. Lo creo porque lo dice Jesús, le creo a Jesús y echo las redes.
Pedro entró en el lago y se dio cuenta de que las redes se llenaban de peces.
Por la noche, en ausencia del Señor, todo el trabajo había sido estéril. También a nosotros, si confiamos solo en nuestras fuerzas y en nuestro juicio nos pasa lo mismo.
Pedro mostró humildad al obedecer a Jesús, quién, por no ser hombre de mar, bien se podía pensar que no sabía nada de pesca. Sin embargo, confía en el Señor y le obedece.
La obediencia nos lleva a querer identificar en todo nuestra voluntad con la voluntad de Dios. Si permanecemos con Jesús, El llena siempre nuestras redes.
Pedro, al ver el milagro de la pesca, dice a Jesús: "Aléjate de mí Señor, porque soy un pecador", el espanto lo embargó.
En el lenguaje bíblico ese miedo, ese espanto es señal que Dios se ha acercado a nosotros.
Cuando tenemos cerca a Dios, cuando percibimos su Santidad, nos sentimos como Pedro, indignos. Ese es el miedo del que nos habla el Evangelio.
Y el Señor le dice a Pedro : No temas y lo hace pescador de hombres.
Jesús comenzó pidiendo prestada a Pedro la barca, y se quedó con su vida. Y Pedro jamás se arrepintió de su haber seguido en aquella oportunidad al Señor. El, que había sido hasta ese momento en un pobre pescador de Galilea, fue convertido en la roca fundamental de la Iglesia.
Pidamos a la Virgen que nos ayude a ser generosos con el Señor, tanto cuando nos pida que le prestemos nuestra barca , como cuando quiera que le demos la vida entera.
Himno de la Liturgia de las Horas
Tu barca de pescador, que llegó de Roma al puerto, va siguiendo el rumbo cierto que le trazara el Señor. La va llevando el amor siempre a nuevas singladuras. En las borrascas oscuras, para que a Cristo sea fiel, Simón Pedro, el timonel, vela desde las alturas. Si toda la Iglesia oraba por ti, ahora tú por ella, que eres su roca y su estrella. Cuando se tambaleaba tu fe, sobre el mar te daba Cristo fuerza con sus manos. Boga mar adentro, y danos -a la Iglesia, que te implora- tu presencia guiadora y confirma a tus hermanos.
SANTORAL: San Lorenzo Justiniano
Nació el 1 de julio de 1421. Pertenecía a una poderosa familia veneciana. Su juventud transcurrió en medio de halagos y placeres. Pero cuando cumplió veinte años, las cosas del mundo ya no lo atraían. El mismo Lorenzo nos cuenta el motivo de su transformación, de tal modo que su espíritu hasta entonces frívolo, indiferente, incapaz de mirar lo valedero, dio un vuelco súbito. Una aparición resplandeciente, de pie junto a él, le habló: "Soy la sabiduría de Dios. Buscas - le dijo - lo que ignoras que posees. Y es tu espiritualidad". Hubiera querido que aquel momento nunca terminara. Dieron unos pasos, hasta que la señora desapareció.
En los oídos de Lorenzo seguían resonando las hermosas palabras: "Soy la sabiduría de Dios".
El Espíritu Santo lo iluminó. Ya sentía su alma muy cerca del Creador.
- ¿Dejas tus riquezas, tu palacio, tus armas? - le preguntaban sus amigos.
Efectivamente pidió ingresar en el monasterio de San Jorge, de la isla de Alga, en Venecia. Ordenado sacerdote a la edad de veintiséis anos, recorrió los canales y las islas de la ciudad, vestido de harapos. Pedía limosna para comer. Al llegar al palacio de sus padres no quiso trasponer la puerta. Aceptó tan sólo un pan.
Ensalzaba sobremanera la humildad, afirmando que Dios es todo y el hombre sólo arcilla en sus manos. En el año 1413 se lo vio como prior general de su congregación, llamada de canónigos seculares de san Jorge. En 1423, al frente de sus frailes, luchó denodadamente contra la peste que se había extendido por la región. El sumo pontífice Eugenio IV lo nombró, en 1443, obispo de Castelo, y en 1451 Nicolás V lo designó primer patriarca de Venecia.
Doctor de la verdad, esclareció a su patria y a su tiempo. Las muchedumbres lo seguían. La catedral de San Marcos, tan grande en dimensiones, resultaba pequeña para dar cabida a los feligreses, ansiosos de escuchar sus homilías.
Escritor fecundo es autor de trece libros, donde el tema del alma es constante, especialmente en uno de ellos titulado Sobre la disciplina y la perfección espiritual. Otros son los llamados De la lucha triunfal de Cristo, De la lucha interior, Sobre el desprecio del mundo. Su estilo es elegante y florido. De sus sermones se conservan treinta y nueve.
Gran reformador, restableció la disciplina en la Iglesia. Fue un asceta, un místico, y Dios le otorgó el don de las profecías y de los milagros.
Estaba dando fin a otro de sus escritos, el Libro de los grados de la perfección, cuando falleció el 8 de enero de 1456. Hoy es el día de su ordenación episcopal. En nuestro tiempo, el papa Juan XXIII lo propuso como ejemplo de gobierno eclesiástico y corno patrono de su pontificado.
Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Taurino,
Victorino, obispos; Herculano, Rómulo, Eudosio, Zenón, Macario, Urbano, Quincio,
Arconcio, Donato, Teodoro, Menedemo, Censorino, Dídimo, mártires; Bertín, abad;
Alberto, Guido, Aniano, Ansarico, Artión, confesores; Obdulia, virgen.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.
Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.