Lecturas del 25-8-02 (Domingo de la Semana 21)
SANTORAL: San Luis, rey de Francia
Lectura del libro del profeta Isaías 22, 19-23
Así habla el Señor a Sebná, el
mayordomo de palacio:
Yo te derribaré de tu sitial y te destituiré de tu cargo. Y aquel día, llamaré a
mi servidor Eliaquím, hijo de Jilquías; lo vestiré con tu túnica, lo ceñiré con
tu faja, pondré tus poderes en su mano, y él será un padre para los habitantes
de Jerusalén y para la casa de Judá.
Pondré sobre sus hombros la llave de la casa de David: lo que él abra, nadie lo
cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá. Lo clavaré como una estaca en un
sitio firme, y será un trono de gloria para la casa de su padre.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 137, 1-2a. 2b-3. 6 y 8bc (R.: 8bc)
R. Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos!
Te doy gracias, Señor, de todo
corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles.
Me postraré ante tu santo Templo. R.
Daré gracias a tu Nombre
por tu amor y tu fidelidad,
porque tu promesa ha superado tu renombre.
Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma. R.
El Señor está en las alturas,
pero se fija en el humilde
y reconoce al orgulloso desde lejos.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos! R.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 11, 33-36
¡Qué profunda y llena de riqueza es la
sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué
incomprensibles sus caminos!
¿Quién penetró en el pensamiento del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le
dio algo, para que tenga derecho a ser retribuido?
Porque todo viene de él, ha sido hecho por él, y es para él. ¡A él sea la gloria
eternamente! Amén.
Palabra de Dios.
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-20
Al llegar a la región de Cesarea de
Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del
hombre? ¿Quién dicen que es?»
Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y
otros, Jeremías o alguno de los profetas.»
«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios
vivo.»
Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha
revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te
digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la
Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te dará las llaves del Reino de los
Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que
desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»
Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era
el Mesías.
Palabra del Señor.
Reflexión
Esta narración de San Mateo, tiene especial importancia para nuestra vida cristiana y nuestras relaciones con la Iglesia de Cristo.
En este pasaje, Pedro hace una profunda confesión de fé, no sólo reconoce a Jesús como el Mesías, sino también como al Hijo de Dios vivo.
Y Jesús mismo declara que Pedro ha hablado por revelación divina y lo constituye en base de la Iglesia, en la piedra, en la roca. Esa roca apoyada en la roca indestructible que es Cristo mismo.
La Iglesia de Cristo es indestructible, porque está apoyada precisamente en Cristo.
Y el Señor le da a Pedro, la suprema autoridad en la tierra, el poder de perdonar, de abrir y cerrar las puertas de su Iglesia y del mismo cielo.
Nosotros, apoyados por el testimonio de Pedro y sus apóstoles, creemos en Jesús, el Señor, muerto y resucitado. Creemos en Cristo, nuestro Salvador.
Y como profesamos en el Credo, creemos en la Santa Iglesia.
La Iglesia es el cuerpo de Cristo, y todos los bautizados, formamos parte de esa Iglesia, como miembros vivos.
Pero para ser miembros vivos del Cuerpo de Cristo necesitamos el perdón de los pecados.
Y Jesús dio a su Iglesia, en la persona de Pedro y sus sucesores, ese poder de atar y desatar.
Sabemos también que ella ha recibido, junto con el Espíritu Santo iluminador, la garantía de la verdad, la luz necesaria para guiar al pueblo de Dios en su camino de éxodo en la tierra.
Esta es nuestra fe y en ella se basa nuestra confianza. Allí donde está Pedro allí está su Señor y nuestro Señor.
Por eso no hay poder humano, ni siquiera como dice el Evangelio, las fuerza del infierno serán capaces de hacer naufragar la barca de Pedro.
Himno de la Liturgia de las Horas
Buenos días, Señor, a ti el primero encuentra la mirada del corazón, apenas nace el día: Tú eres la luz y el sol de mi jornada. Buenos días, Señor, contigo quiero andar por la vereda: Tú, mi camino, mi verdad, mi vida; Tú, la esperanza firme que me queda. Buenos días, Señor, a ti te busco, levanto a ti las manos y el corazón, al despertar la aurora: quiero encontrarte siempre en mis hermanos. Buenos días, Señor resucitado, que traes la alegría al corazón que va por tus caminos ¡vencedor de tu muerte y de la mía!
SANTORAL: San Luis, rey de Francia
Nació en el año 1214. Su madre era española, Blanca de Castilla. Se hizo famosa una frase de ella cuando Luis era pequeño: "Más quisiera verte muerto que cometiendo un pecado mortal". De madres así, no es extraño que salgan hijos santos.
Se casó con Margarita de Provenza, y fue esposo estupendo. Le criticaban mucho porque oía demasiadas misas. El contestaba muy tranquilo: "Nadie diría nada si emplease el doble de tiempo jugando a los dados o corriendo por los bosques detrás de los ciervos y las perdices".
Mandó emisarios reales a todo el reino con la misión de dar satisfacción a todos los que, desde el tiempo de su abuelo, habían sido despojados, maltratados o atropellados. En los jardines de París extendía un tapiz sobre el suelo, se sentaba debajo de un árbol y daba audiencia al pueblo.
Emprendió dos expediciones para conquistar los santos lugares. Empezó muy bien su primera cruzada en 1249 y tomó algunas ciudades. Luego le cogieron prisionero, y cuando le iban a soltar a cambio de un rescate, contestó que una de dos: o soltaban a todo su ejército, o el rey de Francia se quedaba prisionero. La otra cruzada, de 1270, fue mucho peor. Cuando todo iba bien, vino una peste que acabó con todo el ejército. Luis murió cerca de Cartago, cuando tenía 56 años.
Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Luis rey, Nemesio, diácono; Eusebio, Vicente, Ginés, Magin, Ponciano, Peregrino, Julián, mártires; Geroncio, Gregorio, Menas, obispos; Patricia, Lucila, vírgenes; Arnoldo, Tomás, confesores; José de Calasanz, presbítero.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.
Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.