Lecturas del 22-7-02 (Lunes de la Semana 16)

SANTORAL: Santa María Magdalena

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 5, 14-17

Hermanos:
El amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, entonces todos han muerto. Y él murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así.
El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9 (R.: 2b)

R. Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.

Señor, tú eres mi Dios,
yo te busco ardientemente;
mi alma tiene sed de ti,
por ti suspira mi carne
como tierra sedienta, reseca y sin agua. R.

Sí, yo te contemplé en el Santuario
para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu amor vale más que la vida,
mis labios te alabarán. R.

Así te bendeciré mientras viva
y alzaré mis manos en tu Nombre.
Mi alma quedará saciada
como con un manjar delicioso,
y mi boca te alabará
con júbilo en los labios. R.

Veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas.
Mi alma está unida a ti,
tu mano me sostiene, R.

+ Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 1-2. 11-18

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?»
María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»
Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.
Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?»
Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo.»
Jesús le dijo: «¡María!»
Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!»
Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: "Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes".»
María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

Palabra del Señor.

 

Reflexión

Al cabo de veinte siglos, resultan conmovedoras la delicadeza, la fidelidad y el amor de María Magdalena por Jesús. San Juan narra en el Evangelio, cómo esta mujer se dirigió al sepulcro en cuanto se lo permitió el descanso sabático, cuando todavía estaba oscuro, en busca del Cuerpo muerto de su Señor.

Jesús la había librado del demonio y la gracia fructificó en su corazón, siguió fielmente al Maestro en algunos de sus viajes apostólicos y le sirvió generosamente con sus bienes.

En los momentos terribles de la crucifixión, permaneció en el Calvario, cerca de quien la había curado de sus males.

Cuando depositaron a Jesús en el sepulcro, ella permaneció cerca, haciéndole compañía, como hemos hecho nosotros quizá junto a una persona amada.

Pasado el sábado, se dirigió al lugar donde se encontraba el Cuerpo de Jesús. Pero el Señor ya no estaba. Ve la piedra corrida del sepulcro y cuando Simón Pedro y Juan volvieron a casa, ella se quedó junto al sepulcro, llorando por la ausencia del Cuerpo del Maestro, con una tristeza indefinible.

Sin creer aún en la resurrección..., persevera..., no se quiere separar del lugar donde vio por última vez el Cuerpo de Jesús.

Nosotros consideramos hoy la intensidad del amor que ardía en el corazón de aquella mujer, que no se apartaba del sepulcro, aunque los discípulos se habían marchado de allí.

Buscaba al que no había hallado, lo buscaba llorando y, encendida en el fuego de su amor, ardía en deseos de aquel de quien pensaba que se habían llevado.

Por eso ella fue la única en verlo entonces, porque se había quedado buscándolo. Lo que da fuerza a las buenas obras, es la "perseverancia en ellas".

No dejemos nosotros de buscar siempre a Jesús. También en los momentos en los que, si el Señor así lo permite, el desaliento o la oscuridad penetren en nuestra alma.

No olvidemos nunca que Él siempre está muy cerca de nuestras vidas, aunque no lo veamos. Siempre está cercano.

María Magdalena, por su perseverancia en buscarlo, por su gran amor, recibió el don de ser la primera persona a la que Jesús se le apareció.

Al no reconocerlo, Jesús la llamó por su nombre, y entonces, todas sus penas desaparecieron.

Y entonces el Señor, le da el mensaje para los apóstoles. Ella es la encargada de anunciar la Resurrección del Señor con el corazón encendido de alegría.

Vamos a pedirle a Santa María Magdalena, cuya fiesta celebramos hoy, que nos alcance del Señor, su amor y su perseverancia en buscarlo. Y que ya que a ella, antes que a nadie, le confió la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual, nos conceda a nosotros la alegría de anunciar siempre a Cristo resucitado.

Himno de la Liturgia de las Horas

"¿Qué viste en el huerto? Dinos, Magdalena". "Vacío el sepulcro, sudarios y vendas. Ángeles testigos, movida la piedra. Vi al resucitado, soy su mensajera. Hoy ha renacido todo con su vuelta. Es el primer día, la creación nueva, nuevo paraíso de nupcias eternas. Amando buscaba, lloraba la ausencia". "¡María!" "¡Maestro!" (La Esposa es la Iglesia). "Dile a mis hermanos: Id a Galilea". Haz que caminemos del amor la senda, y, con nuestros himnos, el cielo y la tierra al Dios uno y trino canten gloria eterna. Amén.

SANTORAL: Santa María Magdalena

Con respecto s María Magdalena hay cierta confusión. Los padres griegos hablan de dos mujeres con este nombre, y la tradición de Occidente, a partir de san Gregorio Magno (siglo VI), de tres. El problema no consiste en saber si hay tres mujeres con el nombre María Magdalena, sino en aclarar si se identifican o no tres mujeres que figuran en los evangelios: una es María de Betania, la hermana de Lázaro y de Marta (Lucas 20, 10-18), y otra, la pecadora innominada (Lucas 7, 37-50). De esta última dice san Lucas, sin nombrarla, que antes de convertirse fue mujer mala y pecadora.

Esas tres mujeres ¿son o no son una misma persona que llamamos María Magdalena? No hay fundamento suficiente para afirmarlo. En Occidente, como ya se dijo, a partir de san Gregorio Magno tomó cuerpo esa identificación. En cambio la liturgia griega establece distinción entre esas personas; para la Iglesia oriental santa María Magdalena, lejos de ser una pecadora pública, es una virgen que en los últimos años llevó vida eremítica.

La nueva liturgia romana se atiene objetivamente a los datos evangélicos prescindiendo de otras tradiciones. Así, por ejemplo, se omite el adjetivo "penitente" al indicar la fiesta de santa María Magdalena. Para la nueva liturgia romana María Magdalena es la santa mujer a la que Cristo se apareció luego de la resurrección, para que fuera testigo y apóstol de la misma.

Ella, junto con los apóstoles y los discípulos, seguía a Jesús en sus peregrinaciones. Cuando se consumó el deicidio, estuvo con la Virgen María al pie de la cruz, y en la madrugada de pascua se acerco al sepulcro donde José de Arimatea había colocado el cuerpo de Cristo. Al llegar, comprobó con espanto que el lugar se hallaba vacío. Corrió a darlo a conocer a los apóstoles, y, al volverse, sus ojos arrasados a lágrimas divisaron una figura, que dijo:

-Mujer, ¿Por qué lloras?

-Lloro -dijo ella- porque se han llevado a mi Señor y no sé donde lo han puesto. Si has sido tú, dime dónde lo colocaste y yo iré por él.

Por toda respuesta escuchó aquella inimitable voz que pronunciaba su nombre:

-¡María!

Quiso postrarse ante él y abrazarle los pies, pero el Señor le replicó:

-No me toques. Suéltame, que todavía no me he ido.

Y agregó:

-Anda, ve a mis hermanos y diles: Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro.

Así, María Magdalena fue la primera persona ante quien se apareció el Salvador después de su resurrección, y le encargó que fuera a dar la noticia a los discípulos.

A partir de la muerte de san Esteban, se levantó en Jerusalén una persecución contra los cristianos. Una leyenda, que identifica a las tres mujeres, refiere que María Magdalena, Lázaro y Marta llegaron en un averiado navío a Marsella, donde con el ejemplo de sus vidas y milagros convirtieron aquella región a al fe de Cristo. Dice también que María Magdalena hizo penitencia en una gruta, donde pasó cincuenta años, alimentándose de hierbas; murió asistida por san Maximino y fue enterrada a dos leguas del lugar; Carlos II, rey de Sicilia, hizo levantar allí una hermosa iglesia y un convento de dominicos.

La tradición oriental, en cambio, sostiene que fue a vivir a Éfeso con la Virgen María y san Juan, y allí murió. San Wilibaldo, que viajó a Éfeso en el siglo VIII, afirma que en dicha ciudad visitó un santuario donde se veneraba a santa María Magdalena.

Actualmente, la conmemoración se refiere solamente a aquella María Magdalena a quien Cristo se apareció después de su resurrección.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Atón, Cirilo de Antioquía, Hilario, Pancario, obispos; Andrés, Teófilo, Platón, mártires; Menelao, abad; Osén, Síntiques o Síntica, Vandregísilo, confesores.

 

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.

Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.