Lecturas del 21-8-02 (Miércoles de la Semana 20)

SANTORAL: San Pío X, papa

 

Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 1-11

La palabra del Señor me llegó en estos términos: ¡Profetiza, hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel! Tú dirás a esos pastores: Así habla el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben apacentar el rebaño? Pero ustedes se alimentan con la leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas más gordas, y no apacientan el rebaño. No han fortalecido a la oveja débil, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con rigor y crueldad. Ellas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las bestias salvajes. Mis ovejas se han dispersado, y andan errantes por todas las montañas y por todas las colinas elevadas. ¡Mis ovejas están dispersas por toda la tierra, y nadie se ocupa de ellas ni trata de buscarlas!
Por eso, pastores, oigan la palabra del Señor. Lo juro por mi vida -oráculo del Señor-: Porque mis ovejas han sido expuestas a la depredación y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes por falta de pastor; porque mis pastores no cuidan a mis ovejas; porque ellos se apacientan a sí mismos, y no a mis ovejas; por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: Así habla el Señor: Aquí estoy yo contra los pastores. Yo buscaré a mis ovejas para quitárselas de sus manos, y no les dejaré apacentar mi rebaño. Así los pastores no se apacentarán más a sí mismos. Arrancaré a las ovejas de su boca, y nunca más ellas serán su presa.
Porque así habla el Señor: ¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él.

Palabra de Dios.


SALMO Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1)

R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo. R.

+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
«El Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: "Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo." Y ellos fueron.
Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: "¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?." Ellos les respondieron: "Nadie nos ha contratado." Entonces les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña."
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: "Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros."
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: "Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada."
El propietario respondió a uno de ellos: "Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?"
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.»

Palabra del Señor.

 

Reflexión

Nos puede sorprender esta parábola. Parece injusto que se dé lo mismo a todos, sin tomar en cuenta sus obras y sus sacrificios.

Bien es cierto que Jesús quiso sacarnos la idea que tengamos méritos que Dios debe premiar.

Pero también conviene mirar con más atención las enseñanzas de la parábola, pues Jesús establece una comparación, no entre varios trabajadores, sino entre diversos grupos de trabajadores. Cada grupo puede representar un pueblo, un país, o un continente y, mientras unos recibieron la Palabra de Dios hace muchos siglos, otros recién llegan a la fe.

A lo largo de la historia, Dios llama a los diversos pueblos a que vengan a trabajar a su viña.

Para empezar llamó a Abraham y le encargó, a él y a sus descendientes, su obra en el mundo.

Más tarde, en tiempo de Moisés, mucha gente se juntó a su grupo para salir de Egipto, y lo mismo sucedió en los siglos siguientes.

Los antiguos reivindican constantemente su derecho a ser tratados mejor que los demás, pero la viña no les ha sido encargada en forma exclusiva.

Después, con la venida de Cristo, el Evangelio fue llevado a otros pueblos, hasta entonces paganos. Entraron en la Iglesia y formaron la cristiandad. También ellos pensaron que el Reino de Dios y la Iglesia eran cosa suya.

Hasta nuestros días no han faltado las familias que se extrañan cuando la Iglesia critica sus privilegios y ya no les concede los primeros asientos en el templo. Dicen que la Iglesia los traiciona, porque siempre han pensado que la Iglesia era de su propiedad.

En la parábola todos somos puestos en un pie de igualdad y recibimos el mismo denario, la moneda de plata del sueldo diario. ¡Debemos alegrarnos por haber sido llamados a trabajar cuando estábamos desocupados!

Vamos a pedir hoy a Jesús que nunca nos sintamos con privilegios dentro de la Iglesia por hacer alguna tarea especial, o por haber estado sirviéndola desde más tiempo, porque el Señor acoge en su viña a todos, y recompensa de la misma forma a los recién llegados.

Himno de la Liturgia de las Horas

Hora de la tarde,

fin de las labores.

Amo de las viñas,

paga los trabajos

de tus viñadores.

Al romper el día,

nos apalabraste.

Cuidamos tu viña

del alba a la tarde.

Ahora que nos pagas,

nos lo das de balde,

que a jornal de gloria

no hay trabajo grande.

Das al vespertino

lo que al mañanero.

Son tuyas las horas

y tuyo el viñedo.

A lo que sembramos

dale crecimiento.

Tú que eres la viña,

cuida los sarmientos.

 

SANTORAL: San Pío X, papa

Nació en Riese, un pueblito de la alta Venecia, en 1835. Cuando era niño, para ir a la escuela, que distaba siete kilómetros de su pueblo, se quitaba los zapatos para no gastarlos. Tal era la pobreza de su casa. A los 15 años entró en el seminario de Padua. A los 23 años era ya sacerdote y lo mandaron de coadjutor a Tombolo.

A los 31 ya era párroco; a los 40, canónigo de Trevise; a los 52, obispo de Padua; a los 59, patriarca de Venecia; y a los 68 papa.

Nada más empezar a ejercer como papa, escribe una encíclica que lo va a definir para siempre: "Instaurar todas las cosas en Cristo".

Ese mismo año emprende la reforme de la música religiosa, da cauces legítimos a la Acción Católica, se mete en la doctrina social, promueve la comunión frecuente de los fieles (incluso de los niños), reforma el Código de Derecho Canónigo (obra que le costó 13 años de trabajo), apoya la reforma del clero.

Y otras muchas iniciativas: constitución contra el veto civil a las elecciones de obispos, carta sobre la enseñanza de la doctrina cristiana, reforma de la curia romana, creación del Instituto Bíblico.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Basa, Teogonia, Agapio, Pisto, Bonoso, Maximiliano, Ciriaca, Donato, Rómulo, Luxurio, Ciselo, mártires; Cuadrado, Euprepio, Privado, Juliano, Leoncio, obispos; Teocleta, Paterno, Natal, onfesores.

 

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.

Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.