Lecturas del 20-8-02 (Martes de la Semana 20)

SANTORAL: San Bernardo

 

Lectura de la profecía de Ezequiel 28, 1-10

La palabra del Señor me llegó en estos términos: Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así habla el Señor: Tu corazón se llenó de arrogancia y dijiste: «Yo soy un dios; estoy sentado en un trono divino, en el corazón de los mares». ¡Tú, que eres un hombre y no un dios, te has considerado igual a un dios!
Sí, eres más sabio que Daniel: ningún secreto te supera. Con tu sabiduría y tu inteligencia, te has hecho una fortuna, acumulaste oro y plata en tus tesoros. Por tu gran habilidad para el comercio fuiste acrecentando tu fortuna, y tu corazón se llenó de arrogancia a causa de tantas riquezas.
Por eso, así habla el Señor: Porque te has considerado igual a un dios, yo traigo contra ti gente extranjera, las más feroces de las naciones: ellos desenvainarán la espada contra tu bella sabiduría, y profanarán tu esplendor.
Te precipitarán en la Fosa y morirás de muerte violenta en el corazón de los mares.
¿Te atreverás a decir: «Yo soy un dios», delante de tus verdugos? Serás un hombre, no un dios, en manos de los que te traspasen. Tendrás la muerte de los incircuncisos, en manos de extranjeros, porque yo he hablado -oráculo del Señor-.

Palabra de Dios.


SALMO Deut 32, 26-27a. 27c-28. 30. 35c-36b (R.: 39c)

R. Yo doy la muerte y la vida.

Yo me propuse reducirlos a polvo
y borrar su recuerdo de entre los hombres,
pero temí que sus enemigos se jactaran,
que cayeran en el error. R.

Y dijeran: «Nuestra mano ha prevalecido,
no es el Señor el que hizo todo esto.»
Porque esa gente ha perdido el juicio
y carece de inteligencia. R.

¿Cómo podría uno solo desbandar a mil
y dos, poner en fuga a diez mil,
si su Roca no los hubiera vendido
y el Señor no los hubiera entregado? R.

Porque está cerca el día de su ruina
y ya se precipita el desenlace.
Sí, el Señor hará justicia con su pueblo
y tendrá compasión de sus servidores. R.

+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 23-30

Jesús dijo entonces a sus discípulos: «Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos.»
Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»
Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible.»
Pedro, tomando la palabra, dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?»
Jesús les respondió: «Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.»

Palabra del Señor.

 

Reflexión

En este día la palabra de Dios no habla del rico que pone su confianza en las riquezas, y entonces no comparte.

La fe germina con mayor facilidad en el desprendimiento que en las preocupaciones por las cosas

Quien pone el corazón en los bienes de la tierra, se incapacita para encontrar a Dios. Porque quien tiene el corazón repleto de bienes materiales, no puede amar a Dios.

Los bienes de la tierra no son malos, siempre y cuando no los convirtamos en ídolos. Porque entonces nos postraremos ante esos bienes.

Muy por el contrario los medios materiales pueden ser los medios que nos permitan ser instrumentos para el bien, para la justicia.

En la época de Jesús, la riqueza se consideraba como un premio de Dios, y Cristo a esto responde con una expresión popular: Es más fácil para el camello pasar por el ojo de una aguja, que para el rico entrar en el Reino de los cielos

El Señor no está diciendo que los ricos no pueden salvarse, está diciendo que quien tiene una afición desordenada a las cosas materiales difícilmente se salvará. Pero no porque el Señor no quiera, sino porque probablemente esa afición desordenada puede impulsarlos a cometer injusticias.

Pero los discípulos que no tenían riquezas y habían dejado todo por seguir a Jesús, le preguntan, cuál va a ser su lugar.

Y el Señor les promete el lugar de honor, pero se los promete por seguirlo.

El dejar todo es sólo una condición para seguir a Jesús, pero lo realmente importante, lo que nos puede permitir acceder a la perfección es realmente seguirlo a Cristo.

Esta mentalidad de Pedro, la espera de la recompensa, está muy extendida entre nosotros, los cristianos.

Muchas veces dejamos muchas cosas para seguir a Cristo, a veces muchísimas cosas, y sin embargo, después nos enredamos y empobrecemos con pequeñeces, con críticas, con envidias, con aspiraciones y puestos de honor.

Y entonces, lo dejamos todo, pero no somos realmente sus seguidores.

Vamos a pedirle hoy a María, nuestra Madre que nos enseñe a ser desprendidos de las cosas del mundo a ejemplo suyo para que así nos sea más fácil alcanzar el reino.

Himno de la Liturgia de las Horas

Vuestra soy, para Vos nací:

¿Qué mandáis hacer de mí?

Soberana Majestad,

eterna Sabiduría,

Bondad buena al alma mía;

Dios, Alteza, un Ser, Bondad:

la gran vileza mirad,

que hoy os canta amor así:

¿Qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, pues me criasteis;

vuestra, pues me redimisteis;

vuestra, pues que me sufristeis;

vuestra, pues que me llamasteis;

vuestra, porque me esperasteis;

vuestra, pues no me perdía;

¿Qué mandáis hacer de mí?

Veis aquí mi corazón,

yo le pongo en vuestra palma:

mi cuerpo, mi vida y mi alma,

mis entrañas y afición.

Dulce Esposo y Redención,

pues por vuestra me ofrecí:

¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida,

dad salud o enfermedad,

honra o deshonra me dad,

dadme guerra o paz crecida,

flaqueza o fuerza cumplida,

que a todo digo que sí:

¿Qué queréis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,

dad consuelo o desconsuelo,

dadme alegría o tristeza,

dadme infierno o dadme cielo,

vida dulce, sol sin velo,

pues del todo me rendí:

¿Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis que esté holgando,

quiero por amor holgar;

si me mandáis trabajar,

morir quiero trabajando:

decid dónde, cómo y cuándo,

decid, dulce Amor, decid:

¿Qué mandáis hacer de mí?

Gloria al Padre, gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo

por los siglos de los siglos. Amén.

 

SANTORAL: San Bernardo

Nació en la Borgoña, en el castillo de Fontaines. A los veinte años se le ocurrió entrar en un monasterio, pero la familia se opuso; le dejaron que comenzara la carrera sacerdotal. Salió de casa y fue hacia el norte, buscando alguna escuela alemana. Y empieza una nueva vida que le va a llevar por dos caminos aparentemente contradictorios: la vida solitaria y el celo por la gente. A los 22 años, acompañado de 30 jóvenes de su edad, entra en el monasterio benedictino de Císter. Con el trabajo de este joven, el Císter empieza a recobrar una vida que estaba perdiendo. Pero a los tres años, se lo piensa bien, y sale del monasterio para fundar una rama especializada que se llamará Claraval. Y allí vive más de 40 años el hombre más grande del siglo XII.

La vida allí es austera por demás. Y empieza una actividad apostólica capaz de destrozar a cualquiera. Los doce primeros monjes se han convertido en 500. Nuevas colonias de frailes salen en todas las direcciones. Funda más de 70 monasterios. Predica por todas partes y se convierte en el apóstol más grande de su siglo. Se hace el apóstol de la segunda cruzada. Organiza la campaña contra el cisma, y el mismo antipapa viene a postrarse a sus pies. Predica como un luchador y escribe como un poeta. Hace al mismo tiempo vida monástica, política, apostólica y contemplativa.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Adoindo, Erberto, obispos; Advino, Amador, Donorcio, confesores; Brígida, abadesa; Cristóbal, Leovigildo, Porfirio, Eudosia, Seronio, Severo, mártires; Filiberto, Máximo, abades; Lucio, monje; Osvino, rey; Samuel, profeta.

 

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.

Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.