Lecturas del 2-9-02 (Lunes de la Semana 22)
SANTORAL: San Brocardo
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 2, 1-5
Hermanos, cuando los visité para
anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o
de la sabiduría. Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y
Jesucristo crucificado.
Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante.
Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la
sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu, para que
ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de
Dios.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 118, 97. 98. 99. 100. 101. 102 (R.: 97a)
R. ¡Señor, cuánto amo tu ley!
¡Cuánto amo tu ley,
todo el día la medito! R.
Tus mandamientos me hacen más sabio
que mis enemigos,
porque siempre me acompañan. R.
Soy más prudente que todos mis
maestros,
porque siempre medito tus prescripciones. R.
Soy más inteligente que los ancianos,
porque observo tus preceptos. R.
Yo aparto mis pies del mal camino,
para cumplir tu palabra. R.
No me separo de tus juicios,
porque eres tú el que me enseñas. R.
+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 16-30
Jesús fue a Nazaret, donde se había
criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer
la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró
el pasaje donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El
me envió a llevar la Buena Noticia los pobres, a anunciar la liberación a los
cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar
un año de gracia del Señor.
Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga
tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido
este pasaje de la Escritura que acaban de oír.»
Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las
palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de
José?»
Pero él les respondió: «Sin duda ustedes me citarán el refrán: "Médico, cúrate a
ti mismo." Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que
sucedió en Cafarnaúm.»
Después agregó: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra.
Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando
durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo
el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de
Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el
tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el
sirio.»
Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y,
levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la
colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero
Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.
Palabra del Señor.
Reflexión
En el pasaje del Antiguo Testamento que Jesús lee en la sinagoga, el profeta Isaías anunciaba la llegada del Mesías que libraría de sus penas a los pobres, a los cautivos y a los ciegos. Terminada la lectura, Jesús dice que en El se cumplía la profecía de Isaías.
Jesús, durante su vida en la tierra hizo presente la misericordia divina entre los hombres. Y estos hombres fueron primeramente los pobres, los presos, los ciegos.
Cuando los discípulos de Juan el Bautista le preguntan a Jesús si el es el Cristo, o deben esperar a otro, el Señor les responde que comuniquen a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven , los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados.
El amor de Jesús se manifestó particularmente en el encuentro con el sufrimiento. La misericordia fue el núcleo fundamental de su predicación y la razón principal de sus milagros. La Iglesia, abraza también a todos los afligidos y se esfuerza por remediar sus necesidades.
¿Y que otra cosa debemos hacer nosotros los cristianos, si no es imitar a Jesús?... ¿Que otra cosa haremos si no es seguir sus caminos?
Frente al dolor y la necesidad de los que nos rodean, todos los días se nos presentan incontables ocasiones de poner en práctica las enseñanzas de Jesús.
Y no es solo materialmente como ayudamos a los que nos rodean. Imitar a Jesús nos llevará a dar consuelo y compañía a quienes lo necesitan. A los que están solos o enfermos.
Cuánto bien se puede hacer muchas veces con un rato de compañía. Con una conversación que tenga un sentido sobrenatural, que abra una luz de esperanza e infunda un sentido de optimismo.
La misericordia no se limita a socorrer al necesitado de bienes económicos. Consiste más bien a comprender a cada persona tal cual es, a respetarla y auxiliarla en sus necesidades espirituales.
Vamos a pedir hoy al Señor que nos de un corazón generoso para que siguiendo las enseñanzas de Jesús, estemos siempre dispuestos a auxiliar a nuestro prójimo en sus necesidades materiales y espirituales.
Hagámoslo con las palabras de la Madre Teresa de Calcuta, ella que consagró su vida en favor de los más necesitados. Abre nuestros ojos, Señor, para que podamos verte a ti en nuestros hermanos y hermanas. Abre nuestros oídos, Señor, para que podamos oír las invocaciones de quien tiene hambre, frío, miedo, y de quién está oprimido. Abre nuestro corazón, Señor para que aprendamos a amarnos los unos a los otros como tú nos amas. Danos otra vez tu Espíritu, Señor, para que nos volvamos un sólo corazón y una sola alma en tu nombre Amén.
SANTORAL: San Brocardo
Poco es lo que se sabe de él. Fue un carmelita muy observante, de profunda piedad y de gran sabiduría para dirigir las almas. Tal experiencia lo llevó a redactar y a poner en práctica una constitución estable para el monasterio, consultando previamente a san Alberto Avogadro, legado papal en Palestina, quien le dio, en e1 año 1209, una regla para los eremitas del monte Carmelo.
Brocardo era hombre de lucha y de mucha fe. Supo hacer de los días, que transcurren con rapidez, un canto al trabajo, al silencio y a las plegarias. Se lo eligió prior. ¿Qué debía prescribirse a los monjes para agradar más al Señor? La constitución que redactó imponía los votos de pobreza y castidad. Seguían las jornadas de absoluto silencio; luego, plegarias y penitencias. El silencio no debía ser ocioso; se trabajaba según las fuerzas físicas de cada uno, y cada uno debía aportar diariamente el producto de su labor.
"Todo para todos", tal era la norma del Carmelo, que después se difundió por todos los conventos de la orden cuando éstos se pro- pagaron también en Occidente.
Brocardo fue, él, la regla misma, el conductor, el guía. La regla, constitución, las leyes vigentes debían ser, para el monasterio, la matriz del diario vivir. Un vivir no pesaroso; el monje, en su silencio, se sentía inundado de Dios.
Tal fue la misión de Brocardo para las leyes estables de los carmelitas; ardió en deseos de dar y de darse, y supo aceptar con humildad lo injusto y lo doloroso.
Los carmelitas desde tiempos remotos se encontraban en eI monte Carmelo viviendo en el espíritu que les dejara Elías. Desde la agrupación de los primeros monjes floreció la devoción a la Virgen, que está en el centro de la devoción carmelitana.
Según la tradición, el papa Honorio III se disponía a suprimir a los carmelitas, cuando, en 1226, tuvo una visión, en la cual se le apareció la santísima Virgen como su protectora, lo cual hizo que el Sumo Pontífice diera su beneplácito y aprobara la regla.
Tradicionalmente se considera al profeta Elías como el fundador de la orden. En San Pedro vemos su estatua, que lo recuerda como tal. Pero el que dio la constitución estable y disciplinada al monasterio fue san Brocardo, quien, como ya se dijo, había recibido de san Alberto Avogadro los fundamentos de Ia misma.
San Brocardo fue prior hasta el momento de su tránsito, un 2 de setiembre. Se cuenta que san AIberto Avogadro tenía el propósito de llevarlo consigo al concilio de Letrán, por su gran versación en cuestiones orientales y del Islam, pero san Alberto murió en 1214, un año antes de Ia apertura de la magna asamblea.
Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Agrícola, Cástor, Maine, Próspero, obispos; Eleazar, Licinio, Teodora, confesores; Antolín, Diómedes, Julián, Felipe, Elpidio, Peregrino, Facundino, Juventino, Almaquio, Sofía, Teódota, Zenón, Concordio, Teodoro, mártires; Elpidio, abad; Cosme, eremita; Raquel (A. T.)
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.
Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.