Lecturas del 19-8-02 (Lunes de la Semana 20)

SANTORAL: San Juan Eudes

 

Lectura de la profecía de Ezequiel 24, 15-24

La palabra del Señor me llegó en estos términos: Hijo de hombre, yo voy a arrebatarte de golpe la delicia de tus ojos, pero tú no te lamentarás, ni llorarás, ni derramarás lágrimas. Suspira en silencio, no hagas ninguna clase de duelo, cíñete el turbante, cálzate con sandalias, no te cubras la barba ni comas pan de duelo.
Yo hablé al pueblo por la mañana, y por la tarde murió mi esposa; y a la mañana siguiente hice lo que se me había ordenado.
La gente me dijo: «¿No vas a explicarnos qué significa lo que haces?»
Yo les dije: La palabra del Señor me llegó en estos términos: Di a la casa de Israel: Así habla el Señor : Yo voy a profanar mi Santuario, el orgullo de su fuerza, la delicia de sus ojos y la esperanza de sus vidas. Los hijos y las hijas que ustedes han dejado, caerán bajo la espada, y ustedes harán lo mismo que yo: no se cubrirán la barba, no comerán el pan de duelo, no se quitarán el turbante de la cabeza ni las sandalias de los pies, no se lamentarán, ni llorarán, sino que se consumirán a causa de sus culpas y gemirán unos con otros. Ezequiel habrá sido para ustedes un presagio: ustedes harán lo mismo que él hizo, y cuando esto suceda sabrán que yo soy el Señor .

Palabra de Dios.


SALMO Deut 32, 18-19. 20. 21 (R.: cf. 18a)

R. Despreciaste a la Roca que te engendró.

Así despreciaste a la Roca que te engendró,
olvidaste al Dios que te hizo nacer.
Al ver esto, el Señor se indignó
y desechó a sus hijos y a sus hijas. R.

Entonces dijo: Les ocultaré mi rostro,
para ver en qué terminan.
Porque son una generación perversa,
hijos faltos de lealtad. R.

Provocaron mis celos con algo que no es Dios,
me irritaron con sus ídolos vanos;
yo provocaré sus celos con algo que no es un pueblo,
los irritaré con una nación insensata. R.

+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 16-22

Se le acercó un hombre y le preguntó: «Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?»
Jesús le dijo: «¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos.»
«¿Cuáles?», preguntó el hombre. Jesús le respondió: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
El joven dijo: «Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?» «Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme.»
Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes.

Palabra del Señor.

 

Reflexión

En el Evangelio, el Señor habla en forma personal a cada uno de los que escuchan la Palabra de Dios. Por eso la palabra adquiere trascendencia, cuando cada uno de nosotros la aplicamos a nuestras propias vidas y condiciones.

Las reflexiones que solemos escuchar sobre este pasaje del evangelio del joven rico están referidas generalmente a quienes tienen vocación a la vida consagrada. Podría creerse que solo está dirigido a aquellos privilegiados a quienes el Señor llama para vivir su cristianismo desde un estado sacerdotal o religioso. ... El joven contesta a Jesús que ya cumplía los mandamientos, y cuando el Señor le pide algo más, no tiene el suficiente coraje y la suficiente generosidad para dejar todos sus bienes y seguir al Señor.

Pero si meditamos un poco más los hechos del pasaje, todos podemos descubrir en que medida nos resultan aplicables.

Es frecuente que los cristianos pensemos que un poco mejor o un poco peor, ya estamos cumpliendo la ley del Señor. Y seguramente que en muchos casos esa sea la realidad.

Pero también es cierto que si escarbamos un poco más dentro nuestro, vamos a descubrir las veces que el Señor nos ha pedido a nosotros, como le pidió al joven rico del evangelio, ... algo más...

Quizás se trate de encarar una tarea de evangelización o de catequesis. O de hacernos cargo de una trabajo de ayuda a nuestro prójimo, en el hospital, en una escuela, o en nuestro barrio. O de comprometernos a ir una vez por semana a enseñar algo a alguien o a cuidarlo.

A lo mejor el Señor nos está pidiendo que recemos un poco más todos los días, o que asistamos a una novena, o a misa con mayor frecuencia.

Y con seguridad que para cumplir con ese pedido del Señor, que nos puede venir a través de un amigo o de un necesitado, o de la forma menos pensada, ... seguramente va a ser necesario que dejemos alguna otra cosa. Tal vez sea ese rato de esparcimiento del que gozamos todos los días mirando un programa de televisión. O tal vez sea a costa de acortar el tiempo que pasamos hablando amablemente con nuestros amigos. O el tiempo que dedicamos a una actividad o un deporte que nos gusta. O a costa de perder unos minutos de sueño.

O a lo mejor, decir sí al pedido del Señor nos requiere privarnos de un bien material, o de un gasto, para hacer una donación o un regalo junto con nuestra ayuda.

Por supuesto que responder afirmativamente al llamado del Señor nos va a costar. Necesitaremos ser generosos y desprendidos. Necesitaremos ser decididos cuando decimos sí, y constantes y tenaces para cumplir con nuestro compromiso para no quedarnos a mitad de camino y dejarlo sin terminar.

A cambio de nuestra renunciamiento, el Señor nos promete el ciento por uno. Todas las acciones buenas que hagamos, por amor a Dios van a ser recompensadas. Y esa recompensa no solo vendrá en nuestra vida futura, sino que muy rápidamente, nos traerá la paz y la alegría.

El Evangelio nos dice que el joven rico se marchó triste. Por falta de valentía y de generosidad dejó pasar la oportunidad de alcanzar la felicidad. De vivir alegre.

Vamos a pedir hoy a María, a ella a quien todas las generaciones llamaron feliz por su entrega al Señor, que nos dé las fuerzas y la generosidad de corazón para responderle fielmente al llamado que Jesús nos hace a cada uno.

Himno de la Liturgia de las Horas

Vosotros que escuchasteis la llamada

de viva voz que Cristo os dirigía,

abrid nuestro vivir y nuestra alma

al mensaje de amor que él nos envía.

Vosotros que invitados al banquete

gustasteis el sabor del nuevo vino,

llenad el vaso, del amor que ofrece,

al sediento de Dios en su camino.

Vosotros que tuvisteis tan gran suerte

de verle dar a muertos nueva vida,

no dejéis que el pecado y que la muerte

nos priven de la vida recibida.

Vosotros que lo visteis ya glorioso,

hecho Señor de gloria sempiterna,

haced que vuestro amor conozca el gozo

de vivir junto a él la vida eterna. Amén.

 

SANTORAL: San Juan Eudes

Había nacido en Normandía, en 1601, y tenía todo, menos simpatía en su cara y en sus gestos. Era de un natural brusco. Era un predicador con voz de trueno. Pero Dios es capaz de sacar santos de las piedras. A los 40 años le sobreviene una enfermedad que le mete en la cama durante dos años. En este tiempo tiene ocasión de pensar en serio sobre el tono que ha de dar a su vida. Conoce a una mujer, María des Vallés, que será para él de una valiosa ayuda. Durante 15 años será una inspiradora feliz de todas las iniciativas que han de salir de su imaginación.

Las ideas, que antes eran confusas, se van aclarando en su mente. Y así nacen dos instituciones: una congregación de religiosos destinados a la formación del clero en los seminarios, y otra congregación de religiosas cuya misión será la recuperación de mujeres arrepentidas.

Al mismo tiempo compone un oficio en honor del Sagrado Corazón de María, y comienza la propagación del culto de los Sagrados Corazones.

Hoy quedan sus dos congregaciones: los Padres Eudistas y las Hermanas del Buen Pastor. Y también 12 tomos imponentes de sus obras. Su oficio del Corazón de Jesús es anterior a las revelaciones de Paray-le-Mondial.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Juan Eudes, presbítero; Badulfo, monje; Donato, Bartolomé, Bernardo, Calminio, Elafio, confesores; Bertolfo, abad; Enán, eremita; Julio, Flaviano, Rufino, Timoteo, Agapio, Tecla, Valentín, Leoncio, mártires; Luis, obispo de Tolosa; Sara, mujer de Abrahán.

 

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.

Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.