Lecturas del 14-8-02 (Miércoles de la Semana 19)
SANTORAL: San Maximiliano María Kolbe
Lectura de la profecía de Ezequiel 9, 1-7; 10, 18-22
El Señor gritó fuertemente a mis
oídos: «Acérquense, Castigos de la ciudad, cada uno con su instrumento de
exterminio en la mano.» Entonces llegaron seis hombres del lado de la puerta
superior que mira hacia el norte, cada uno con su instrumento de destrucción en
la mano. En medio de ellos había un hombre vestido de lino, con la cartera de
escriba en la cintura. Todos entraron y se detuvieron delante del altar de
bronce.
La gloria del Dios de Israel se levantó de encima de los querubines sobre los
cuales estaba, se dirigió hacia el umbral de la Casa, y llamó al hombre vestido
de lino que tenía la cartera de escriba en la cintura.
El Señor le dijo: «Recorre toda la ciudad de Jerusalén y marca con una T la
frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se
cometen en medio de ella.» Luego oí que les decía a los otros: «Recorran la
ciudad detrás de él, hieran sin una mirada de piedad y sin tener compasión.
Maten y exterminen a todos, ancianos, jóvenes, niños y mujeres, pero no se
acerquen a ninguno que este marcado con la T. Comiencen por mi Santuario.» Y
comenzaron por los ancianos que estaban delante de la Casa.
Después dijo: «Contaminen la Casa y llenen de víctimas los atrios; luego salgan
y golpeen en la ciudad.»
La gloria del Señor salió de encima del umbral de la Casa y se detuvo sobre los
querubines. Al salir, los querubines desplegaron sus alas y se elevaron del
suelo, ante mis propios ojos, y las ruedas lo hicieron al mismo tiempo. Ellos se
detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la Casa del Señor, y la gloria
del Dios de Israel estaba sobre ellos, en lo alto. Eran los seres vivientes que
yo había visto debajo del Dios de Israel a orillas del río Quebar, y reconocí
que eran querubines. Cada uno tenía cuatro rostros y cuatro alas, y una especie
de manos de hombre debajo de sus alas. En cuanto a la forma de sus rostros, era
la misma que yo había visto en una visión a orillas del río Quebar. Cada uno
avanzaba derecho hacia adelante.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 112, 1-2. 3-4. 5-6 (R.: 4b)
R. La gloria del Señor se eleva sobre el cielo.
Alaben, servidores del Señor,
alaben el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
desde ahora y para siempre. R.
Desde la salida del sol hasta su
ocaso,
sea alabado el nombre del Señor.
El Señor está sobre todas las naciones,
su gloria se eleva sobre el cielo. R.
¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,
que tiene su morada en las alturas,
y se inclina para contemplar
el cielo y la tierra? R.
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 15-20
Jesús dijo a sus discípulos:
«Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a
tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto
se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles
caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad,
considéralo como pagano o publicano.
Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el
cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo,
mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres
reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.»
Palabra del Señor.
Reflexión
La palabra de Dios hoy nos hace mirar un poco cómo es nuestra convivencia.
En una comunidad cristiana, la convivencia es algo esencial. Y para conseguirlo, hay que saber aceptarse, hay que saber sobrellevarse unos a otros, hay que estar en continua comunicación. Y, sobre todo, hay que saber perdonarse. Hoy eso es más difícil que nunca en una Iglesia, tan pluralista y en la que hay tantas opciones.
Pero ante el amor, no hay más que una opción. Es Cristo, y Él debe borrar todas las fronteras.
El Padre escucha siempre la oración de los que están de acuerdo y viven reconciliados, porque en medio de ellos hay una presencia viva, está Cristo.
Nunca debemos poner límites al perdón, porque tampoco tiene límites el amor cristiano.
Si la división de los cristianos, es el escándalo de nuestros tiempos, es aún mayor motivo de escándalo, la división interior y las rencillas domésticas, entre los católicos. Esas rencillas que nos llevan a no conocernos y entonces juzgarnos y condenarnos.
Desde afuera, les resulta difícil reconocer a Cristo entre nosotros.
Muchas veces, fracasamos en nuestros intentos de apostolado, precisamente por la falta de unión de quienes debemos llevarlo adelante.
Cuando los cristianos nos ponemos de acuerdo, no sólo en lo que pretendemos conseguir, sino, ante todo, en estar unidos en el amor al Padre, entonces Jesús promete su presencia misteriosa, dinámica y santificadora entre nosotros.
Y si está Cristo, está todo lo bueno que se puede esperar, todos los éxitos, vendrán sin demora.
Para que se cumpla la promesa de Jesús de estar entre nosotros es preciso:
Primero, que estemos reunidos. Pero nos podremos estar reunidos si previamente no estamos unidos. ¡Y cuánto nos cuesta a veces unirnos los discípulos de Jesús!
La segunda condición que el Señor nos pone, es que estemos reunidos ¨en el Nombre del Señor¨.
Nos pide que nos unamos en su nombre, no por simpatía o afinidad de temperamento, sino convocados por su Palabra e impulsados por su amor.
Entonces Jesús se ubicará en medio nuestro y nuestra oración será escuchada infaliblemente por el Padre de los Cielos
Vamos a pedirle hoy al Señor que nos ayude a no encerrarnos en nosotros mismos, en nuestros criterios, que nos enseñe a saber vivir en comunidad, que sepamos con amor y por amor al Señor, perdonar de corazón, y por sobre todo a buscar siempre las coincidencias para que nuestros esfuerzos no resulten vanos.
Himno de la Liturgia de las Horas
¡Líbrame de esta carne de pecado
de la que siento en alas desasirme,
Señor, que, en una cruz, por redimirme,
diste todo en la llaga del costado!
¿Y volaré, para volver atado
a mi antigua enemiga?; ¿andaré firme
el día que otra vez vuelva a vestirme
de la túnica inútil del pasado?
Vivo en la fe, y el alma no se atreve
a pedir verte sólo en lo inefable,
sólo en aliento y en blancor de nieve.
¡Otra vez lo corpóreo, lo palpable!
¡Que mi segunda carne sea leve!
¡Dame, Señor, la vida perdurable!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.
SANTORAL: San Maximiliano María Kolbe
El 17 de octubre de 1971 fue solemnemente beatificado en la basílica de San Pedro, en Roma, por su santidad Pablo VI, el padre Kolbe, muerto por los nazis, durante la segunda guerra mundial, en el siniestro campo de concentración de Auschwitz. ofreció su vida en lugar de un prisionero, el sargento Francisco Gajowniczk, condenado con otros nueve como represalia por la huida de un preso. El guardia, asombrado ante tal proceder, le preguntó:
- ¿Por qué eso?
- Él tiene esposa y cinco hijos -respondió.
En 1971, el sargento, que tenía entonces sesenta años, asistió a la beatificación, en Roma, de su salvador, acompañado por tres mil polacos.
Maximiliano María Kolbe nació en Zdunska-Wola (Polonia Central) el 7 de enero de 1894, segundo de los dos hijos de un matrimonio de tejedores, muy devotos: María Dabrowska y Julio Kolbe. Al niño lo bautizaron con el nombre de Raimundo, que significa "el que aconseja con el ejemplo". Raimundo es el futuro Maximiliano.
María Dabrowska da a conocer, por palabras de su hijo, que en aquel entonces tendría seis u ocho años, la aparición de la Virgen ofreciéndole dos coronas, una blanca y la otra roja. La blanca significa la pureza, la roja el martirio.
Ingresó con vocación en la orden de san Francisco y vistió el hábito. Siguiendo las reglas, le cambiaron el nombre por Maximiliano. En 1912 completó en Roma sus estudios eclesiásticos; en la pontificia universidad gregoriana, en 1915, se doctoró en filosofía y, cuatro años después, en teología. Su gran día: el 28 de abril de 1918, en que fue ordenado sacerdote. Con anterioridad había fundado la milicia de María Inmaculada. Los caballeros de la milicia se comprometían a un ofrecimiento total a María y debían llevar siempre la medalla milagrosa.
"El periodismo - decía - es el arma más rápida para expandir la doctrina de Jesús". Aparecen dos publicaciones: El caballero de la Inmaculada, y un diario para los obreros: El pequeño diario.
Parte para el Japón y, sin conocer el idioma, en la ciudad de Nagasaki establece una imprenta. Los ejemplares pasaban de quince mil, "todo un milagro", como él repetía, pues los católicos representaban una minoría. (La imprenta sobrevivió a la bomba atómica que devastó la ciudad.)
En 1938 inauguraba una emisora radial. Nació la revista azul El Caballero de la Inmaculada.
Su salud fue siempre precaria. En 1922, al dejar el sanatorio, queriendo instruir en religión a los universitarios, militares, obreros, colegiales, levanta centros marianos. Con actores polacos había ideado fundar una productora de películas cristianas.
En 1939 los nazis lo apresan. Al enterarse que es sacerdote católico, en la prisión de Pawiak, sufrió malos tratos. Pero él se las ingeniaba para confesar; apaciguaba, aconsejaba a los presos que rezaran, encomendándose a Dios.
En el bunker de la muerte, fue sometido con otros nueve compañeros al suplicio del hambre. Siempre rezando, Maximiliano Kolbe ayudaba a los demás a bien morir. Su propia muerte se iba acercando, pero los guardias necesitaban la celda para nuevos prisioneros y le apresuraron el fin con una inyección letal. Así, el 14 de agosto de 1941 su bendita alma salió de este mundo.
Por decreto del papa Pablo VI se lo declaró patrono principalísimo del periodismo cristiano en todas las ramas de las comunicaciones sociales.
Ha sido canonizado por su compatriota Juan Pablo II, quien no deja de proponer su vida de entrega a Cristo, a María y al hombre concreto, como ejemplo para todos los fieles en las puertas del tercer milenio cristiano.
Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Eusebio, confesor; Betario, Calixto, Calixto, obispos; Eglón, Félix, Juniano, Marcelo, Rioveno, Ursicio, Demetrio, Tarsicio, mártires; Venenfrido, presbítero; Atanasia, viuda.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.
Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.