Lecturas del 11-9-02 (Miércoles de la Semana 23)
SANTORAL: Beato Juan Gabriel Perboyre
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 7, 25-31
Hermanos:
Acerca de la virginidad, no tengo ningún precepto del Señor. Pero hago una
advertencia, como quien, por la misericordia del Señor, es digno de confianza.
Considero que, por las dificultades del tiempo presente, lo mejor para el hombre
es vivir sin casarse. ¿Estás unido a una mujer? No te separes de ella. ¿No
tienes mujer? No la busques. Si te casas, no pecas. Y si una joven se casa,
tampoco peca. Pero los que lo hagan, sufrirán tribulaciones en su carne que yo
quisiera evitarles.
Lo que quiero decir, hermanos, es esto: queda poco tiempo. Mientras tanto, los
que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no
lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si
no poseyeran nada; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque
la apariencia de este mundo es pasajera.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 44, 11-12. 14-15. 16-17 (R.: 11a)
R. ¡Escucha, hija mía, mira y presta atención!
¡Escucha, hija mía, mira y presta
atención!
Olvida tu pueblo y tu casa paterna,
y el rey se prendará de tu hermosura.
El es tu señor: inclínate ante él. R.
Embellecida con corales engarzados en
oro
y vestida de brocado, es llevada hasta el rey.
Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían. R.
Con gozo y alegría entran al palacio
real.
Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres,
y los pondrás como príncipes por toda la tierra. R.
+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 20-26
Jesús, fijando la mirada en sus
discípulos, dijo: «¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les
pertenece!
¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados!
¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!
¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los
proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre!
¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será
grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los
profetas!
Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!
¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de
ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!
¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos
trataban a los falsos profetas!»
Palabra del Señor.
Reflexión
San Lucas invita a todos los hombres , ricos o pobres, a transformar las estructuras de la sociedad, para que haya menos gente desfavorecida.
Dice San Lucas, Felices ustedes que ahora pasan hambre, lloran, son despreciados.
Se refiere a una situación concreta. Se refiere a hoy, ahora.
Jesús nos invita a:
mirar nuestras propias miserias, nuestras pobrezas reales, nuestra hambre, nuestros llantos, los desprecios que sufro o he sufrido.
y también nos invita a mirar a nuestro alrededor a quienes también sufren pobreza, llorar, sufren, son despreciados.
Y después nos muestra la antítesis entre el presente y el futuro.
Nos dice a cada uno.
Ustedes que ahora tienen hambre, serán saciados....
Ustedes que llorar,.....reirán .
Y el Señor nos llama felices, y nos pide gozo. Gozo en medio de la pobreza, de las necesidades cotidianas, en medio de los sufrimientos.
Y después San Lucas nos relata cuatro maldiciones. Aquellos que el mundo estima, Jesús los llama pobres. La tierra no es el todo del hombre. El ¨tiempo¨ no es el todo.....El Señor quiere que nunca nos olvidemos que HAY ETERNIDAD, y que el camino para conseguirlo son las bienaventuranzas, ser interiormente pobres, desprendidos.
El pensamiento fundamental que Jesús nos quiere transmitir es este: "Sólo el servir a Dios hace al hombre feliz. En medio de la pobreza, del dolor, del abandono, se puede ser feliz. Y, por el contrario, el hombre puede ser infinitamente desgraciado aunque nade el la abundancia y tenga todos los bienes de la tierra.
En este pasaje Jesús no nos dice que no debemos poner los medios para evitar la enfermedad, el dolor, la pobreza, la injusticia. El nos enseña que para alcanzar la felicidad debemos amar y cumplir la voluntad de Dios sobre nosotros. El error está en intentar a toda costa, como si se tratara de un mal absoluto, evitar el dolor o el sufrimiento y buscar el éxito humano como un fin en sí mismo.
El mayor sufrimiento que causa el dolor se origina en no encontrarle un sentido. No saber porque se sufre, ni para que. El mundo no ha encontrado un sentido al dolor.
Las bienaventuranzas que Jesús nos propone en el Evangelio no están reservadas para los sacerdotes o los religiosos, el espíritu de las bienaventuranzas es propio de todo cristiano, que quiere vivir en profundidad su fe.
Jesús nos promete felicidad, si somos fieles al Espíritu cristiano. Pidámosle hoy a María que vivamos las bienaventuranzas.
Himno de la Liturgia de las Horas
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz. Allí donde hay odio ponga yo amor. Allí donde hay discordia ponga yo unión. Allí donde hay error ponga yo la verdad. Allí donde haya duda que ponga yo la fe. Allí donde haya desesperación, que ponga yo esperanza. Allí donde haya tinieblas, que ponga yo la luz. Allí donde haya tristeza, que ponga yo alegría. Haz, Señor, que no me empeñe tanto en ser consolado, como en consolar; en ser comprendido, como en comprender; en ser amado, como en amar. Porque dando se recibe, olvidando se encuentra, perdonando se es perdonado y muriendo a uno mismo se resucita a la vida eterna.
SANTORAL: Beato Juan Gabriel Perboyre
Nació en Puech (Francia) en 1802. Desde temprana edad se manifestó su vocación y su destino. Frecuentaba las iglesias del lugar y, al parecer, uno de los sermones que escuchó le impresionó de tal manera que anheló desde aquel instante ser misionero y sufrir el martirio.
Poco después de cumplir quince años de edad ingresó en la congregación de san Vicente de Paul. En el transcurso del noviciado manifestó una conducta ejemplar; dedicaba todo el tiempo libre al estudio de los textos sagrados, la penitencia y la oración. A partir de 1823 insistió ante sus superiores en el deseo de dedicarse a las misiones de China.
En aquel tiempo el territorio de dicho país estaba vedado a los sacerdotes cristianos. Aquel que fuera descubierto tenía por delante la cárcel, las torturas y la muerte. Y aunque a Juan Gabriel Perboyre no le arredraba esta perspectiva, sus superiores no le otorgaron el ansiado permiso.
Después de cursar brillantemente los estudios de teología, se lo destinó como profesor al seminario de Saint-Flour. Tanto sobresalió en esta tarea, que años después, en 1832, fue designado subdirector del noviciado que los lazaristas tenían en París.
Doce años tuvo que esperar para ver cumplidos sus deseos. En 1835 partió para Macao. Durante cuatro meses se aplicó al estudio del idioma chino, en el que alcanzó sorprendentes progresos con rapidez. Tuvo que disfrazarse y vestir a la usanza de los naturales del país; se hizo rapar la cabeza y se dejó crecer la coleta y los bigotes.
Le destinaron la misión de Honán. En el ejercicio de esta actividad se dedicó preferentemente a la salvación de los niños abandonados, de los que había gran número; los recogía, los alimentaba y educaba, instruyéndolos como podía en la doctrina. Viajaba a pie, a veces en lentos carros tirados por bueyes. Muchas veces se quedó sin comer, pasando las noches al descubierto, padeciendo el frío, el viento y la lluvia que lo calaba hasta los huesos; pero siempre con alegría, respirando el aire de la libertad, de la vocación conseguida y realizada, con la sangre ardiendo en el sacrificio y en la fe.
Dos años después fue enviado a la provincia de Hupeh, que sería el lugar de su martirio. En el año 1839 había irrumpido un violento brote de persecución. Por orden del gobernador la misión fue ocupada por las tropas. Los padres lazaristas que lograron escapar anduvieron errantes al sur del Yang-Tse Kiang, por los montes y las plantaciones de té y algodón. Deshecho de cansancio, Juan Gabriel Perboyre se detuvo en una choza, ocupada por un chino convertido que lo recibió con amabilidad. Mientras nuestro santo dormía, aquél lo delató a un mandarín, recibiendo en pago treinta monedas de plata. De aquí en más, el padre Perboyre recorrió un itinerario de sufrimientos. Fue llevado interminablemente de tribunal en tribunal, siendo azotado, escarnecido y torturado, puesto en prisión junto a malhechores comunes; con hierros candentes grabaron en su rostro caracteres chinos, pero fracasaron al querer que pisoteara un crucifijo.
Al año de ser capturado se dio fin a su martirio, en la capital, Wuchangfú, ahorcándolo en un madero con forma de cruz, el 11 de septiembre de 1840, junto con el padre Francisco Regis Clet, lazarista como él, después también beatificado.
Otras celebraciones de hoy: Nuestra
Señora de la Cueva Santa.
Ss Proto y Jacinto hermanos, Vicente, abad; Diodoro, Diómedes, Dídimo, mártires;
Pafnucio, Paciente, Emiliano, Daniel, obispos; Teodora de Alejandría, mártir;
Esperanza, abadesa.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.
Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.