Lecturas del 10-9-02 (Martes de la Semana 23)
SANTORAL: San Nicolás de Tolentino
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 6, 1-11
Hermanos:
¿Cómo es posible que cuando uno de ustedes tiene algún conflicto con otro, se
atreve a reclamar justicia a los injustos, en lugar de someterse al juicio de
los santos? ¿No saben ustedes que los santos juzgarán al mundo? Y si el mundo va
ser juzgado por ustedes, ¿cómo no van a ser capaces de juzgar asuntos de mínima
importancia? ¿Ignoran que vamos a juzgar a los mismos ángeles? Con mayor razón
entonces, los asuntos de esta vida.
¡Y pensar que cuando ustedes tienen litigios, buscan como jueces a los que no
son nadie para la Iglesia! Lo digo para avergonzarlos: ¡por lo visto, no hay
entre ustedes ni siquiera un hombre sensato, que sea capaz de servir de árbitro
entre sus hermanos! ¡Un hermano pleitea con otro, y esto, delante de los que no
creen! Ya está mal que haya litigios entre ustedes: ¿acaso no es preferible
sufrir la injusticia o ser despojado? Pero no, ustedes mismos son los que
cometen injusticias y defraudan a los demás, ¡y esto entre hermanos!
¿Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones:
ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los
pervertidos, ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los
difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios. Algunos de ustedes
fueron así, pero ahora han sido purificados, santificados y justificados en el
nombre de nuestro Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b (R.: 4a)
R. El Señor tiene predilección por su pueblo.
Canten al Señor un canto nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que Israel se alegre por su Creador
y los hijos de Sión se regocijen por su Rey. R.
Celebren su Nombre con danzas,
cántenle con el tambor y la cítara,
porque el Señor tiene predilección por su pueblo
y corona con el triunfo a los humildes. R.
Que los fieles se alegren por su
gloria
y canten jubilosos en sus fiestas.
Glorifiquen a Dios con sus gargantas
esta es la victoria de todos sus fieles. R.
+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19
En esos días, Jesús se retiró a una
montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los
que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro,
Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago,
hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas
Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus
discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de
Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse
curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros
quedaban curados; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza
que sanaba a todos.
Palabra del Señor.
Reflexión
El Evangelio de hoy narra que "en aquellos días Jesús se fue a orar a un cerro y se pasó toda la noche en oración con Dios".
La vida de Jesús fue una vida de una actividad fuera de lo común, con un dinamismo apostólico inalcanzable para nosotros, y sin embargo, a pesar de todo eso, Jesús ¨se pasaba la noche en oración con Dios¨.
Esto Jesús no lo hizo alguna vez, de vez en cuando, como a veces hacemos nosotros, que de vez en cuando hacemos ¨una noche heroica¨ por un motivo o por otro; el Evangelio nos repite varias veces, que Jesús ¨pasaba la noche en oración ¨ o ¨se retiraba al monte para orar¨.
Esto nos enseña a nosotros que debemos orar. Orar es una exigencia de nuestro corazón y no debemos retacear el tiempo a dedicar a la oración, aún cuando a veces nuestro pretexto para no hacer oración sea precisamente el apostolado.
Dice el padre Alfonso Milagros que debemos aprender a dejar a los hombres por Dios, para luego poder dar a Dios a los hombres.
No debemos caer en el error de pensar que todo lo que se hace por Dios es oración y así lanzarse a un torbellino de cosas que no nos dejan tiempo ni humor para la oración.
Todo lo que hacemos por Dios será oración, si verdaderamente se hace por Dios; pero no podrá hacerse verdaderamente por Dios, si previamente antes de realizar esa acción, no se le ha dado vida por medio de la oración.
Debemos dedicar a la oración determinados momentos en el día, y en la semana, momentos en que nos dediquemos a la oración y a la meditación de la Palabra de Dios de un modo exclusivo e intensivo. Esos deben ser los momentos fuertes de nuestra vida , donde vivamos nuestra relación con Dios de un modo consciente, profundo e intenso.
Cuanto mayores sean los problemas que nos preocupen, y las angustias que nos apenen, tanto más y mejor debe ser nuestra oración.
Sigue diciendo el Evangelio que al llegar el día, Jesús llamó a sus discípulos y escogió a doce a los que llamó apóstoles.
Antes de tomar una determinación tan importante, Jesús oró toda la noche. Esto mismo debemos hacer cada uno de nosotros en nuestras vidas.
¿Cuántas veces nos preguntamos, Dios, escucha mis oraciones?
A veces pensamos haber hecho una buena oración. Y sin embargo, nuestro ruego no es escuchado.
Un padre humano no va a permitir que su hijo meta un dedo en el tomacorriente, aún cuando el niño se ponga molesto. Dios Padre quiere la felicidad integral de sus hijos. Podemos tener plena confianza en que Dios nos conceda siempre lo mejor posible, ya que El sabe mejor que nosotros lo que nos conviene.
Alguien decía, que si supiéramos lo que Dios sabe, querríamos infaliblemente lo que El quiere. Si realizamos con fe nuestra oración, puede ser que no consigamos lo que pedimos, pero seguro que tendremos algo mayor y mejor.
En la oración auténtica, se deja en manos de Dios la manera cómo ha de ser escuchada.
Pero a veces nos parecemos a un aprendiz que está haciendo prescripciones a su maestro sobre cómo ha de ejercer su profesión. Dios nos escucha siempre........, pero muchas veces cumple nuestros pedidos de otra manera a la que esperamos.
Pidamos a María, nuestra Madre, que ella que acompañó a los apóstoles en oración en el cenáculo, acompañe también nuestra oración.
Himno de la Liturgia de las Horas
Hoy que sé que mi vida es un desierto, en el que nunca nacerá una flor, vengo a pedirte, Cristo jardinero, por el desierto de mi corazón. Para que nunca la amargura sea en mi vida más fuerte que el amor, pon, Señor, una fuente de alegría en el desierto de mi corazón. Para que nunca ahoguen los fracasos mis ansias de seguir siempre tu voz, pon, Señor, una fuente de esperanza en el desierto de mi corazón. Para nunca busque recompensa al dar mi mano o al pedir perdón, pon, Señor, una fuente de amor puro en el desierto de mi corazón. Para que no me busque a mí cuando te busco y no sea egoísta mi oración, pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra en el desierto de mi corazón. Amén
SANTORAL: San Nicolás de Tolentino
En la orden religiosa de san Agustín ingresó un novicio. Se llamaba Nicolás y había nacido en 1245 en Sant’ Angelo, pueblo vecino a la ciudad de Fermo, en la provincia de la Marca de Ancona.
¿,Cuáles fueron las circunstancias que prefiguraron su destino? Antes de que él naciera; su madre, casada desde hacía años sin tener descendencia, se trasladó a la localidad de Bari, en el entonces reino de Nápoles, para rezar e implorar del santo un hijo, a quien llamaría Nicolás, y al que guiaría ella por el sendero de la religión.
El hijo llegó, y fue creciendo en virtud. Orando un día en el templo, Jesús se le apareció. Y él, agradecido, disciplinó aun más su austera vida, con penitencias, ayunos y cilicio.
Un domingo entró en una capillita de los agustinos. El predicador hablaba: - Romped con la vanidad, el orgullo, la avaricia, el egoísmo; reflexionad sobre la nada de la existencia y el menosprecio del mundo. No améis el mundo, porque el mundo pasa con sus deseos egoístas.
Y glosó el Eclesiastés:
- Vanidad de vanidades - dijo el predicador - ; vanidad de vanidades, todo es vanidad.
Nicolás monologó sobre la profundidad de la vida y de la muerte, y así fue como determinó tomar el hábito de los agustinos. Fue ordenado en el año 1270.
Treinta años estuvo en el convento de Tolentino, localidad de Italia central. Fueron años de vida ascética. Curaba con sus oraciones a los enfermos, consolaba a los afligidos; los pobres, los recluidos en asilos y prisiones eran sus amigos. Realizó numerosos milagros y ya en vida se lo tenía por santo. Fue llamado el taumaturgo de su siglo. Rezaba por las almas del purgatorio, y frecuentemente lloraba cuando oficiaba la misa. Estando en éxtasis, tuvo una visión: vio un gran número de ánimas que con fuertes súplicas le pedían el sufragio de sus oraciones. Compadecido, Nicolás solicitó el correspondiente permiso y celebró un septenario de misas por los difuntos, añadiendo penitencias y ayunos. Este es el origen del septenario de misas de san Nicolás, en beneficio de las almas del purgatorio, que fue aprobado por la Santa Sede.
Tenía sesenta años de edad, cuando entendió que se aproximaba la muerte. Habló de ella a sus hermanos religiosos. La tradición refiere que durante los seis meses que precedieron a ésta, oía todas las noches cantos angélicos. El prior le administró los santos sacramentos. Pidió sostener una pequeña cruz, y su rostro sonrió y se regocijó su espíritu. Los frailes le preguntaron:
- ¿Qué ves, Nicolás?
Con un hilo de voz respondió:
- Jesús, su Madre y san Agustín me invitan a partir.
Era el 10 de setiembre de 1305. Es abogado de las almas del purgatorio y protector de la Iglesia. Se lo representa con una azucena, un libro y un crucifijo.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.
Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.