Lecturas del 1-9-02 (Domingo de la Semana 22)

SANTORAL: San Gil, abad

 

Lectura del libro del profeta Jeremías 20, 7-9

¡Tú me has seducido, Señor, y yo me dejé seducir! íMe has forzado y has prevalecido! Soy motivo de risa todo el día, todos se burlan de mí.
Cada vez que hablo, es para gritar, para clamar: «¡Violencia, devastación!» Porque la palabra del Señor es para mí oprobio y afrenta todo el día.
Entonces dije: «No lo voy a mencionar, ni hablaré más en su Nombre.» Pero había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía.

Palabra de Dios.


SALMO Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9 (R.: 2b)

R. Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.

Señor, tú eres mi Dios,
yo te busco ardientemente;
mi alma tiene sed de ti,
por ti suspira mi carne
como tierra sedienta, reseca y sin agua. R.

Sí, yo te contemplé en el Santuario
para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu amor vale más que la vida,
mis labios te alabarán. R.

Así te bendeciré mientras viva
y alzaré mis manos en tu Nombre.
Mi alma quedará saciada
como con un manjar delicioso,
y mi boca te alabará
con júbilo en los labios. R.

Veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas.
Mi alma está unida a ti,
tu mano me sostiene. R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 12, 1-2

Hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer.
No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Palabra de Dios.

+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 21-27

Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá.»
Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.»
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.»

Palabra del Señor.

 

Reflexión

En este domingo, la palabra de Dios nos habla de las condiciones que Jesús exige a los que quieran ir con Él.

En la primera lectura del libro del profeta Jeremías se lee: ¡Tú me has seducido Señor, y yo me dejé seducir! ¡Me has forzado y has prevalecido! Soy motivo de risa todo el día, todos se burlan de mí.

Como cualquier profeta, Jeremías no lo fue porque se lo propusiera. Dios se lo impuso. Dios lo llevó a ir contra la corriente. El resultado...., los suyos lo rechazan.

Esto es lo que pasa con cada uno de nosotros, cuando el Señor elige, cuando nos confía una misión, entonces, decimos lo que el Señor pone en nuestra boca y como Jeremías, muchas veces somos despreciados por los que nos rodean.

Nosotros hoy sabemos que Jesús, después de morir en la cruz resucitó, por eso celebramos hoy su Pasión y su Muerte casi como la cosa más natural. Pero entonces no era algo tan simple. Y el Evangelio de hoy nos muestra que Pedro, se imaginaba que si Jesús moría, era que Dios no estaba con Él.

Por eso Pedro trata de reprenderlo a Jesús. Él amaba tanto a Jesús que no quería ni oír hablar de sufrimientos y muerte para él.

Y si bien en apariencia los sentimientos de Pedro eran buenos, sin saberlo y sin quererlo, Pedro estaba haciendo el papel de ¨tentador¨.

Pedro estaba tratando de que Jesús se apartara de cumplir con la Voluntad del Padre. Y por eso Jesús lo trata muy duramente llamándolo Satanás, tentador.

A pesar de que Pedro, como se leyó en el evangelio de domingo pasado, reconoció a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios, todavía no comprendía que el camino de la Gloria, debía llegar a través de la Cruz.

Y el Señor, después de tratarlo tan duramente le vuelve a indicar el camino para seguirlo. Les repite: el que quiera venir en pos de mí, que tome su cruz y me siga.

Nosotros queremos ser discípulos de Cristo. Ser discípulos de Cristo, puede significar frecuentemente burlas y hasta persecuciones. Somos discípulos de un hombre que murió en la Cruz.

Y nuestra vida, es compartir el camino de Jesús, que es el camino de la cruz... para llegar a la gloria.

La fe cristiana no es un segura contra las dificultades ni los sufrimientos de la vida.

Los cristianos no vamos tras triunfos o beneficios personales. Por ser discípulos de Cristo, estamos dispuestos a renunciar a vivir para nosotros mismos, para en cambio entregar y gastar nuestra vida corporal para encontrar la vida eterna.

Por ser discípulos de Cristo, no tenemos miedo de arriesgar todo por Cristo. No ponemos la confianza en las riquezas, sino en Dios, que juzgará nuestra disposición a cumplir con su Voluntad.

Por eso, cuando nos toque asumir una parte de la cruz, en lugar de quejarnos y preguntarnos ¿porqué a mí?, pensemos que estamos caminando junto al Señor, y que Él nos pide que le ayudemos a llevar su cruz.

Nosotros sabemos mucho más que Pedro y sabemos que nuestra cruz no termina con el sufrimiento y la muerte. Por estar unida a la cruz del Señor, nuestra cruz también desembocará en la gloria de la Resurrección.

Pidámosle hoy a María, a ella a quien Jesús desde la cruz nos entregó como Madre, que seamos siempre dóciles a la voluntad de Dios y que nos enseñe a llevar con amor nuestras cruces de cada día, para hacer un poco más liviana la cruz para el Señor.

Himno de la Liturgia de las Horas

Cristo te llama, Pedro, y tú le sigues; dejas tu barca, pescador de hombres; roca y cimiento de la santa Iglesia Cristo te hace. El te pregunta: "¿Me amas más que éstos?"; tú le respondes: "Sabes que te quiero". El te encomienda todo su rebaño; tú lo apacientas. Tienes las llaves, atas y desatas; fiel al Maestro, amas más que niegas; llegas a Roma, con tu magisterio; mueres por Cristo. Desde tu cielo, mira a nuestra tierra, guía los pasos de tus sucesores que en el primado del amor, sirviendo, rigen la Iglesia.

 

SANTORAL: San Gil, abad

El nombre Gil es derivado de Egidio, al igual que su equivalente francés Gilles. Según la etimología popular, significa "el protegido", "el que está bajo la égida".

Las actas que se refieren a san Gil son de dudosa autenticidad, pero a través de los siglos se ha trasmitido su leyenda, que procede de la edad media (siglo X), y es como sigue.

Childeberto, rey de los francos (otros dan el nombre de Wamba, o de Flavio, rey de los godos, o el de Teodorico), "salió un día de caza. Cabalgando por una gran selva del sur de Francia, divisó de pronto una magnífica cierva. En su persecución atravesó montes y cañadas - imposible darle aIcance -, hasta que el animal se detuvo ante una cueva excavada en la roca y al instante una flecha atravesó los aires.

"El rey se aproximó. Sus ojos fueron testigos de un espectáculo inesperado: Ia cierva se hallaba acurrucada y temblorosa a los pies de un anciano de larga cabellera y hábito de monje, puesto en oración. La herida, ocasionada por la flecha, manchaba de sangre el rostro y el hábito del ermitaño.

"Childeberto pidió perdón a tan raro personaje y ordenó a un caballero de su séquito que curase la herida. Nació así entre ambos una sólida amistad. El rey de los francos le pidió que dejase su ermita y viviera con él, para hacer las veces de consejero, en el palacio. Aunque el anciano, cuyo nombre era Gil (se trata precisamente del santo del día), no aceptó la propuesta, en agradecimiento por su amistad el monarca le construyó en ese mismo lugar un monasterio, que nunca abandonó".

Gil era natural de Atenas. De niño, era conocido por sus amigos y vecinos por la bondad de su corazón. En invierno, recorriendo las calles, muchas veces se despojó del abrigo para cubrir los harapos de los desdichados. Entre sus milagros se cuenta que un mendigo enfermo, al abrigarse con su manto, súbitamente se sintió curado.

Pertenecía a una familia adinerada. Al morir sus padres, el joven repartió la cuantiosa herencia entre los necesitados. Por este hecho y por tantas obras de caridad, comenzó a ser popular. Por humildad, abandonó entonces su patria, Grecia, y se dirigió a! sur de Francia, donde llevó vida solitaria, alimentándose de hierbas y raíces silvestres, y de la leche de una cierva que todos los días acudía a su refugio.

El encuentro con el rey Childeberto alteró el curso de sus días. Llegaron jóvenes deseosos de imitarlo y se pusieron bajo su dirección. Oraban largas horas del día, cantaban salmos y él los adiestraba en trabajos manuales. El cultivo de la tierra fue fructífero; además abrían caminos por los desiertos y así formaron, poco a poco, pueblos a los que evangelizaban.

Gil regía con inteligencia y cariño el monasterio, dedicado a san Pedro y san Pablo, del cual fue abad hasta el fin de su vida. Murió un 1 de setiembre. No se sabe con exactitud el año: puede ser el 700, como aIgunos escriben, o el 725, como sostienen otros autores. Se halla sepultado en Tolosa (Francia) en la iglesia abacial de San Fermín.

Otras celebraciones de hoy: Nuestra Señora de la Fontcalda. Santos: Terenciano, Victorio, Constancio, Melecio, Prisco, Lupo, Sixto, Támaro, obispos; Anmón, diácono; Leto, Régulo, Vicente, Arturo, Inés, mártires; Ana, profetisa; Verona, virgen; Josué, patriarca; Gedeón, juez.

 

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.

Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica. Unos momentos con Jesús y María.