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IGLESIA DE SANTIAGO EL MAYOR DE ALCALÁ DE GUADAIRA
Esta compuesta por tres naves. La más antigua es la del ante‑presbiterio ‑cubierto por bóveda de crucería de tipo decadente apeando en pilares cilíndricos que hace pensar ya en las proximidades del Renacimiento‑ y los dos primeros tramos en cada una de las naves laterales, también con bóvedas nervadas de tipo simple. Dentro plenamente de las formas constructivas de hacia la mitad del siglo XVI se halla la bóveda casetonada de la capilla mayor, de bellas y elegantes líneas. Al siglo XVIII corresponden las tres naves del cuerpo de la iglesia, cubiertas por bóvedas endoladas de caerán y lunetos 1a central, y de aristas las laterales.
En los años 1.505 y 1.506 Alonso Rodríguez, Maestro Mayor de la
Catedral Hispalense, dirigía las obras que se ejecutaban en la iglesia.
Documentalmente se sabe que las obras de la capilla mayor continuaban
en 1.534; correspondiendo al gusto estético del siglo. la bóveda casetonada
que 1a cubre.
De estilo barroco son las tres naves del cuerpo de la iglesia,
cubiertas por bóvedas de camón, la central, y por otras de aristas las
laterales.
En
el siglo XVIII se realizaron obras importantes; con motivo del terremoto
acaecido el 1 de Noviembre de 1.755 la fábrica sufrió grandes desperfectos.
Las obras de reforma fueron realizadas por Pedro Benítez, maestro albañil,
bojo 1a inspección de las maestros mayores Pedro de San Martín y Pedro de
Silva.
En
1.785 se emprendieron obras
de gran importancia, entre
ellas fabricar una nueva capilla bautismal, que fueron terminadas en 1.796.
En
1.892, se renovó la torre, alzándose trece metros.
El
19
de Julio de 1.936, fue incendiada la iglesia, las obras de reconstrucción
fueron dirigidas par el arquitecto Sevillano D. Juan de Talavera.
En
el incendio del edificio, se perdió la cubierta de los tres últimos tramos de
1a nave central y las obras de arte que la iglesia contenía y de las que merece
destacar el Retablo Mayor.
Era
una de las piezas importantes de la arquitectura de retablos del Bajo
Renacimiento hispalense, ya que en ellos podrían hallarse elementos de evidente
interés para el conocimiento de la llamada Escuela Sevillana de Escultura.
En
1.578, el entallador Bartolomé de Ortega,
traspasaba a los maestros del mismo oficio Miguel Adán y Juan de Figueroa 1a
obra de dicho retablo, que corra a su cargo, así como la de un Sagrario, que se
destinaba a la nave lateral de la referida iglesia;
formalizando la correspondiente escritura el siguiente año de 1.579. Poco después Figueroa traspasaba a su vez a Miguel Adán y a Juan de Oviedo, el Viejo, la mitad de la obra que tenía a su cargo, por el que se obligaban a trabajar, la arquitectura, ensamblaje, talla y escultura, en plazo de dos años.
En
.1.585, ambos realizan un concierto, por el que sólo quedan obligados a
fabricar de arquitectura y talla el retablo, según condiciones redactadas por
el Maestro Mayor de la Catedral Sevillana, Pedro Díaz de Palacios.
En
1.593, el maestro Miguel Adán y su compañero Juan
de Oviedo, el Mozo, se comprometieron a terminar la talla
y arquitectura en plazo de un
siglo.
La
obra respondía al tipo general utilizado en las capillas mayores, durante el
siglo XVI.
Destaca
entre sus elementos los soportes del primer cuerpo, obra del aludido Juan de
Oviedo, el Mayor, quien utilizó formas semejantes a otros retablos suyos;
interviene Miguel Adán en ciertas elementos decorativos, de claro aire
realista. Hay motivos arquitectónicos que
responden al gusto seicentista y pueden enrolarse en los trabajos que en dicho
siglo se hicieran en el retablo.
Las
esculturas del retablo fueron encargadas en 1..586 al maestro escultor Diego de
Velasco entre las que cabe citar la imágenes de María, San Juan, San Sebastián,
la Fé, la Esperanza y la de Santiago. A su muerte fue encargado de terminar la
obra el escultor Martín de Oviedo que cedió la mitad de ella al imaginero
Pedro de la Cueva.
Juan
Martínez Montañés también interviene en la obra de escultura, en 1.626, el
maestro fue encargado de tallar las historias del Nacimiento, Adoración de los
Reyes, Anunciación y Visitación, las imágenes de los Santos Pedro y Pablo; en
1.633 las de un Santo Cristo, nuestra Señora, San Juan, dos Virtudes, San
Sebastián y el Titular Santiago; conociendo de su trabajo por varias cartas de
pago otorgadas en 1.629 y 1.633.
De
las esculturas habidas en el retablo y de los relieves del mismo, se atribuyen a
Montañés la imagen del santo Titular y los relieves de la Anunciación y de la
Visitación. Atribuidas al maestro Diego de Velasco, un relieve central‑
que representaba a la Virgen María con Jesús en brazos, rodeada de ángeles
Atribuidas al taller de Montañés, las imágenes de San Pedro y San Pablo.
Con
respecto a las pinturas eran de escasa importancia, pertenecían a las maestros
Francisco Cid, Juan y Diego de Salcedo, Juan de Campaña y Baltasar Quintero.
En
el retablo de la nave de la Epístola, recibía culto una Inmaculada, que
concertó en 1.608 el escultor Amaro Vázquez. Dicho retablo, pertenece al
estilo del primer cuarto de siglo XVI, se hallan algunas pinturas de dicha época,
muy perdidas, de las cuales sólo es reconocible 1a que representa la Presentación
de María en el Templo. Sobre 1a portada de la nave del evangelio existe un cuadro de azulejos representando al Santo titular, de la segunda mitad del siglo XVIII.
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