LOS ENFERMOS Y MAYORES
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Los visitadores de nuestra Parroquia, conociendo que el dolor y el sufrimiento deben transformarse en algo del agrado de Dios Padre, realizan sus visitas dejando lo "suyo" -sus casas, maridos o mujeres, hijos- durante unas horas, para, muriendo un poco a ellos, dar vida a los otros, dedicándole todo ese tiempo con interés y alegría.
En todo momento los visitadores están apoyados por el párroco, en todo y en concreto en su formación permanente, mediante reuniones mensuales. En estos encuentros se enriquecen ambas partes, pues si por un lado el párroco para realizar su misión se nutre de la información que se le suministran los visitadores sobre todo en lo que se refiere a las demandas de los enfermos: administración de unción de enfermos, confesión, comunión u otro tipo de peticiones, los voluntarios se llenan con las palabras de aliento que el sacerdote les transmite, tras la lectura de algunas breves consideraciones relativas a como la Iglesia, el Papa, etc. quieren que se trate al enfermo, su sufrimiento, etc. y como afrontar la tarea de ayudarles a entender lo valioso de su dolor y de como ellos pueden unir su sufrimiento al de la cruz de Jesucristo, dándole un sentido redentor.
Este grupo de voluntarios, que partiendo de su buena voluntad y de una experiencia de Dios en su vida deciden aliviar al otro, saben que la tarea debe estar siempre impregnada de la caridad, de Amor, y que en todo momento están amando y sirviendo a Dios en Jesús presente en el enfermo.
En la comunidad parroquial de Santiago a los enfermos se le dedica una atención adecuada a las dimensiones de los medios personales con los que se cuenta y a la amplitud de la feligresía. Desde el convencimiento de que Dios permite la enfermedad de algunos y de que el dolor es duro y áspero, los visitadores, en nombre de la Iglesia, tratan de hacer llegar al enfermo, la conciencia de que el cristiano debe saber encajar el dolor como aceptación del proyecto de amor que Dios tiene sobre él.
Nuestra Parroquia en esta pastoral tampoco se olvida de los que están al lado de los enfermos, de los que con gusto y a veces sin él, desempeñan un papel tan importante el la vida del enfermo, los familiares. Es por ello, por lo que tenemos el proyecto de dedicar mayor atención a ellos, ofreciéndoles espacios de encuentro, orientados por especialistas, que les ayuden a entender ante todo que, aunque parezca que Dios calla, no hay ni un solo minuto de su sufrimiento o del de su familiar enfermo que El no tenga en cuenta.
La secretaria del Grupo
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