Santa Sede: Existe un «justo derecho a emigrar»
Carta del cardenal Sodano
a la Organización de los Estados Americanos
CIUDAD DEL VATICANO, 4 junio 2002 (ZENIT.org).-
Existe un «justo derecho a emigrar», afirma la Santa Sede en un mensaje enviado
a la Organización de los Estados Americanos.
La misiva, firmada en nombre de Juan Pablo II por el cardenal Angelo Sodano,
secretario de Estado del Vaticano, afronta algunos de los argumentos tocados por
la asamblea ordinaria de esa institución, que se celebró del 2 al 4 de junio en
la ciudad de Bridgetown (Barbados).
«Todos los hombres y mujeres de la región, deben poder gozar de un justo derecho
a emigrar, que comprende el derecho a vivir dignamente con la propia familia, a
conservar y desarrollar el propio patrimonio cultural, incluido el patrimonio
religioso, y a ser tratado, en toda circunstancia, conforme a la propia dignidad
de ser humano», explica el cardenal italiano.
«Los límites de la obligación ética de acoger a los inmigrantes no pueden estar
determinados solamente por la mera defensa del propio bienestar», aclara.
La declaración tiene lugar en pleno debate sobre los derechos de los inmigrantes
latinoamericanos en Estados y Canadá, así como de los que cruzan las mismas
fronteras de los países del centro y sur del continente.
El mensaje, entregado al presidente de la asamblea Billie Miller, ministro de
Asuntos Exteriores del país anfitrión, por el arzobispo Emil Paul Tscherrig,
nuncio apostólico en las Antillas, reconoce que en los países que reciben «el
flujo migratorio, puede fácilmente surgir la tentación de la intolerancia y la
discriminación social de las minorías, del abuso de los sectores más débiles y
de la defensa desproporcionada del bienestar adquirido, el empleo y otros
beneficios sociales».
Por este motivo, la Iglesia pide afrontar este desafío de manera global, es
decir, «a partir de la noción de bien común universal, que abarca toda la
familia humana, superando cualquier egoísmo nacionalista».
El mensaje insiste en «la necesidad de una efectiva solidaridad
intercontinental, entre los gobiernos y entre los pueblos de América, que
procure ofrecer con generosidad los medios materiales para resolver los grandes
problemas que aquejan a vastas áreas del continente».
«Una tal solidaridad supondrá necesariamente mayores sacrificios por parte de
los Estados y los grupos sociales más aventajados --dice con claridad el brazo
derecho del Papa en la guía de la Sede Apostólica--, dejando de lado intereses
sectoriales de corto plazo, tanto para recibir al hermano que llega buscando
mejores condiciones de vida, como para facilitar su permanencia en las regiones
de origen».
Ahora bien, el mensaje vaticano pide resolver también el problema en su origen
«con un esfuerzo continental para la creación de puestos de trabajo en los
Estados y áreas geográficas más pobres, que sean dignos, abundantes y estables».
«En tal sentido, el menor condicionamiento posible de la ayuda financiera y la
amplia apertura de los mercados desarrollados en favor de la producción de los
países más pobres, son un complemento indispensable de la normativa sobre el
fenómeno migratorio», concluye.
Forman parte de la Organización de los Estados Americanos [
http://www.oas.org ], cuyo secretario general
es el ex presidente colombiano César Gaviria, los países de América y el Caribe,
a excepción de Cuba, que fue suspendida en 1962.
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