Cambio de clima

En torno al centenario de Josemaría Escrivá, la prensa italiana se ha fijado en el cambio del clima de opinión con respecto al Opus Dei. Giacomo Galeazzi (La Stampa, 9-1-2002) recuerda la interpelación parlamentaria presentada en 1986, que motivó una investigación oficial. Se acusaba al Opus Dei, escribe el periodista, de ser «una masonería dedicada a acumular poder y una secta regida por normas secretas», por lo que se reclamaba « la intervención represiva del Estado» y «la aplicación de la ley de 1962 contra las logias ocultas». «Pese al pluralismo en las opciones económicas y políticas de los miembros del Opus Dei -anota Galeazzi-, han hecho falta años para que se disipe la niebla de las sospechas y quede evidente la verdadera naturaleza de la Obra, que no es una asociación, sino una prelatura personal, es decir, una institución eclesiástica, parte integrante de la estructura de la Iglesia universal».

A eso mismo alude el político italiano Giulio Andreotti (Avvenire, 9-I-2002). « En pocos decenios la Obra se ha consolidado prodigiosamente (...). Y a dar la medida de este éxito contribuye también la comprobación de las furiosas polémicas que el mundo (y, digámoslo claramente, el diablo) siembra para desacreditar al Opus Dei. Tuvimos incluso en el Parlamento italiano un debate en el que el honorable [Oscar Luigi] Scalfaro [entonces ministro del Interior] desde los escaños del gobierno logró destruir admirablemente la campaña hostil. Como desquite histórico, el Estado italiano ha emitido ahora, para el centenario del nacimiento de Escrivá, un sello de correos especial, del que ha tirado cinco millones de ejemplares».

Andreotti se refiere también a la popularidad del fundador, tomando pie del decreto, promulgado en diciembre pasado, en que la Santa Sede declara la autenticidad de un milagro atribuido al beato Escrivá, lo que abre la puerta a la próxima canonización. «Según exige el procedimiento canónico, la santidad del Padre ha sido avalada con la confirmación de milagros comprobados. Pero hay algo que va más allá de estos cuidadosos escrutinios: la vox popul¡, es decir, la opinión ya consolidada de la inspiración divina que movió al genial fundador y que está ampliando la dimensión e intensidad de su proyecto. Los que parecen asustados de la supuesta secularización creciente de la sociedad contemporánea pueden confortarse pensando que -sin menoscabo de otras figuras carismáticas- en el siglo XX han vivido Josemaría Escrivá, el padre Pío de Pietrelcina y la madre Teresa de Calcuta. Ciertamente, Dios no ha muerto».

También el arzobispo emérito de Viena, Card. Franz Kónig, sostiene que las sospechas contra el Opus Dei han quedado atrás. En una entrevista de Ricardo Estarriol (La Vanguardia, 21-XII-2001) dice, refiriéndose al pasado: «Lo que entonces predicaba Escrivá era una novedad absoluta, pero, a pesar de que estas ideas se encuentran hoy en los documentos del Magisterio de la Iglesia, la recepción continúa siendo lenta. Como siempre, cuando surge algo nuevo, inmediatamente aparece cierto escepticismo. La gente se pregunta: "¿Qué quieren?, ¿quiénes son?, ¿qué es lo que hay detrás?" (...) No es fácil imponerse a la gente que tiende a las dudas negativas. Se requiere tiempo y paciencia. Y el Opus Dei ha experimentado en su propia carne lo que esto significa, hasta que ha encontrado su lugar en la Iglesia». Hoy la situación es distinta: « Ya no hay protestas y voces negativas, gente que diga: "Lo que el Opus Dei hace no puede hacerse así", o "es demasiado cerrado". Estas cosas han pasado. El pensamiento del fundador está empezando a cuajar».

Además, «la canonización significará que Escrivá pertenece al tesoro de la Iglesia y que forma parte de la multitud de los santos». El Card. Ktinig, que conoció y mantuvo contacto con el fundador del Opus Dei durante el Concilio Vaticano II, afirma que «era un hombre que transpiraba una enorme grandeza de espíritu. Se interesaba por el concilio, supe que viajaba mucho y que estaba interesado por el apostolado de los laicos. Hablaba mucho de lo que sucedía en todo el mundo, y me di cuenta muy pronto de que allí había una Iglesia viva».

Aliento de los obispos

Muestra de que el Opus Dei es apreciado en la Iglesia es que numerosos obispos de distintos países han presidido celebraciones eucarísticas con motivo del centenario del fundador. Entre otros, se sumaron los prelados Tadeusz Kondrusiewicz (Moscú), Card. Jean-Marie Lustiger

(París), Card. Joachim Meisner (Colonia), Card. Murphy O'Connor (Londres), Card. Antonio María Rouco (Madrid), Michel Sabbah (Jerusalén), Adrianus Simonis (primado de Holanda).

El arzobipo de Chicago, Card. Francis E. George, dijo en su homilía del 9 de enero que el beato Escrivá era < un hombre enamorado del Señor, al que reconocía en la fe como salvador nuestro y del mundo; un hombre que fue llamado por Jesús a predicar la palabra de Dios, a ser un pescador: un evangelizador». «La espiritualidad del beato Josemaría es un verdadero humanismo cristiano. Pues el Opus Dei respeta todos los ámbitos del empeño humano: la vida de la mente y la vida del corazón y la vida de las manos. Todo lo que se requiere para la clase de respeto que el trabajo mismo inspira es coherencia con 1a vocación personal: ver la propia llamada como vocación, como algo en lo que el Señor está íntimamente interesado, no algo aparte de la obra de nuestra salvación» (Catholic News Service, 16-I-2002).

El arzobispo de Edmonton (Canadá), Thomas Collins, señaló en la misa celebrada el 15 de enero que «estamos llamados a ser buscadores y aventureros espirituales en medio del mundo y, como tales, no debemos tener miedo sino ser audaces en la búsqueda de la santidad, como hizo el beato Josemaría» (Western Catholic Reporter, 21-1-2002).

Mons. Michael Neary, arzobispo de Tuam (Irlanda), escribe por su parte en Irish Catholic (3-I-2002): « En mi opinión, la fundación del Opus Dei significa una intervención decisiva de Dios en la vida y en el trabajo de muchas personas y de la Iglesia entera. La visión del beato Josemaría, en la que el trabajo consiste en "convertir la prosa en endecasílabos de verso heroico", continúa siendo un mensaje tan valioso como hace setenta y tres años. Si acaso, se necesita con incluso más urgencia en la actualidad».

Y más adelante añade: « Al celebrar este centenario del nacimiento de su fundador, pediría a los fieles del Opus Dei, y a todos los que se benefician de su formación, que no escondan esa luz en la que se han convertido en Cristo, y que con ella iluminen al mundo: este mundo que tanto lo necesita. Que animen a toda la gente a aprovechar los medios de comunicación que se nos presentan hoy día para hablar a este mundo de las cosas de Dios, y así plantar la semilla de la esperanza en una cultura que a menudo carece de ella».

"Aceprensa", Servicio 17/02