Coloquio de mes de noviembre de 2001: La "libertad de enseñanza"

Intervino Luis María Arto, Subdirector del colegio "Altair" de Sevilla

Como resumen del acto destacamos los siguientes puntos:

  1. En España y sobre todo en Andalucía, no se da el derecho a la libre elección de centro.
  2. Por desgracia, los padres que quieran elegir un centro de acuerdo con su ideario de educación, tienen que recurrir a los centros privados, ya que los centros concertados con la Junta de Andalucía se han de ajustar estrictamente a lo marcado por la normativa de la Consejería, sobre ratios, proximidad, etc., bajo multas millonarias e incluso la pérdida del concierto económico. Dándose la paradoja, por ejemplo, que un niño escolarizado en educación infantil no tiene garantizado su permanencia en los ciclos posteriores. Como quiera que el costo mínimo de un centro privado es de 50.000 pts./mes, sin contar con autobuses, comedor, etc., la Junta lo que está fomentando es una diferencia de clases cada vez mayor.
  3. A consecuencia de lo anterior, en Sevilla, se ha creado una plataforma de padres "damnificados" que están poniendo infinidad de recursos a la Delegación de Educación.
  4. Sin embargo, se han dado casos en los que, por "amiguismo" político de los padres, los centros han tenido que admitir alumnos que incumplían claramente los requisitos y a los que previamente se les había denegado la matrícula. Es decir la "ratio" está para saltársela.
  5. Se llegó a la conclusión de que las dificultades que la Junta pone a los centros concertados, entre otras razones, estarían basadas en el descenso alarmante del número de niños, como consecuencia de la baja natalidad. ¿Qué haría la Administración con la red de colegios públicos y con sus profesores, si cada vez hay menos niños a los que educar?.

Después de debatir estos puntos Luis María Arto, entró un poco en el tema educativo y concluyó que el derecho a la elección de centros es un derecho que todos debemos exigir, pero que la base fundamental de la educación está en la familia. Los centros (públicos, concertados o privados), por mucho que hagan, no pueden hacer nada si las familias se desvinculan de la tarea educativa que, además, es un deber inexcusable de los padres.

Algunos asistentes, entre los que había varios docentes y catequistas, comentaron la desilusión que producía, por ejemplo, dar catequesis de Primera Comunión, y constatar que a la semana siguiente en el colegio que el niño ya no va a Misa porque los padres tampoco van.

Luis María, no obstante, nos alentó en el sentido de que debemos ser optimistas y que las familias deben tener la seguridad de que si se siembra, más tarde o más temprano, se obtendrán los frutos.

También se habló de la influencia nefasta que tiene la televisión. Y aquí si debe intervenir la familia seriamente. Comentó que en las últimas estadísticas publicadas cada español ve, de media, tres horas y media de televisión. Independientemente de los programas basuras, tantas horas de Tv perjudican al niño gravemente en cuanto no puede desarrollar otras actitudes. Nos habló de una asociación existente en Sevilla para la defensa del teleespectador, denominada A.T.E.A. Esta asociación, entre otras actividades, edita periódicamente un folleto con la programación y una calificación moral; también de los videos que se van estrenando.